<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0">
  <channel>
    <title>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</title>
    <link>http://odeo.com/channels/631073-Voices-en-Espa%C3%B1ol-%C2%BB-Podcasts</link>
    <itunes:author>VoicesEnEspa&#241;ol</itunes:author>
    <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
    <description>A bilingual blog and conversational Spanish podcast.</description>
    <itunes:summary>A bilingual blog and conversational Spanish podcast.</itunes:summary>
    <itunes:subtitle>A conversational Spanish podcast</itunes:subtitle>
    <language>es</language>
    <ttl>40</ttl>
    <itunes:image href="http://www.spanish-podcast.com/wp-content/plugins/podpress/images/VocesenEspanolAA2.jpg"/>
    <image link="http://odeo.com/channels/631073-Voices-en-Espa%C3%B1ol-%C2%BB-Podcasts" title="Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts" url="http://www.spanish-podcast.com/wp-content/plugins/podpress/images/VocesenEspanolAA2.jpg"/>
    <pubDate>Wed, 04 Nov 2009 13:03:57 -0800</pubDate>
    <lastBuildDate>Wed, 04 Nov 2009 13:03:57 -0800</lastBuildDate>
    <category>Language</category>
    <itunes:category text="Education">
      <itunes:category text="Language Courses"/>
    </itunes:category>
    <item>
      <title>VEE #052 &#8211; La correcci&#243;n en el lenguaje</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25393779-VEE-052-%E2%80%93-La-correcci%C3%B3n-en-el-lenguaje</link>
      <description>La correcci&#243;n en el lenguaje de Juan Jos&#233; Mill&#225;s ( &amp;#8220;Cuerpo y pr&#243;tesis&amp;#8221; ) Un chico y una chica muy j&#243;venes, de instituto, discut&#237;an acaloradamente en el metro. Me acerqu&#233; disimuladamente a ellos en el momento en el que la chica dec&#237;a: -&#191;Y por qu&#233; las mujeres tenemos que tomar somn&#237;feros en lugar de somn&#237;feras? Lo l&#243;gico es que hubiera somn&#237;feros para hombres y somn&#237;feras para mujeres. -Eso es lo mismo que decir que los hombres deber&#237;amos tomar aspirinos en lugar de aspirinas. Pues mira, yo me he pasado la vida tomando aspirinas y soy tan hombre como el que m&#225;s. -Ya est&#225;. Si no te sale el macho no te quedas contento. Naturalmente que los hombres deber&#237;ais tomar aspirinos. Yo, si alg&#250;n d&#237;a tengo hijos, les dar&#233; aspirinos, del mismo modo que a las hijas les administrar&#233; antibi&#243;ticas cuando les haga falta. -Y los chicos se sentar&#225;n en sillos en vez de en sillas, me imagino. -Pues s&#237;, se sentar&#225;n en sillos y dormir&#225;n en camos y comer&#225;n el sopo, no la sopa, con cucharos. Las cu...</description>
      <itunes:subtitle>La correcci&#243;n en el lenguaje de Juan Jos&#233; Mill&#225;s ( &amp;#8220;Cuerpo y pr&#243;tesis&amp;#8221; ) Un chico y una chica muy j&#243;venes, de instituto, discut&#237;an acaloradamente en el metro. Me acerqu&#233; disimuladamente a ellos en el momento en el que la chica dec&#237;a: -&#191;Y por qu&#233; las mujeres tenemos que tomar somn&#237;feros en lugar de somn&#237;feras? Lo l&#243;gico es que hubiera somn&#237;feros para hombres y somn&#237;feras para mujeres. -Eso es lo mismo que decir que los hombres deber&#237;amos tomar aspirinos en lugar de aspirinas. Pues mira, yo me he pasado la vida tomando aspirinas y soy tan hombre como el que m&#225;s. -Ya est&#225;. Si no te sale el macho no te quedas contento. Naturalmente que los hombres deber&#237;ais tomar aspirinos. Yo, si alg&#250;n d&#237;a tengo hijos, les dar&#233; aspirinos, del mismo modo que a las hijas les administrar&#233; antibi&#243;ticas cuando les haga falta. -Y los chicos se sentar&#225;n en sillos en vez de en sillas, me imagino. -Pues s&#237;, se sentar&#225;n en sillos y dormir&#225;n en camos y comer&#225;n el sopo, no la sopa, con cucharos. Las cucharas son para las mujeres. -T&#250; est&#225;s loca. Vete al psiquiatra. -Y t&#250; al psiquiatro. El tren se detuvo, se bajaron y yo continu&#233; perplejo cinco estaciones m&#225;s pensando que la chica llevaba raz&#243;n. &#191;C&#243;mo era posible que una lengua tan sexuada como la nuestra cometiera unos fallos, o quiz&#225; unas fallas, de ese calibre? Todo el mundo, muy pendiente de que los ni&#241;os no jueguan con mu&#241;ecas ni las ni&#241;as con tanques, y sin embargo se obliga a las mujeres a viajar en el metro (en lugar de en la metra) y a los hombres a subir al tranv&#237;a (en lugar de al tranv&#237;o). Angustiado por esta imperfecci&#243;n que acababa de descubrir en mi lengua materna (perd&#243;n, en mi lenguo materno), mir&#233; alrededor y vi a una chica leyendo un libro, lo que me pareci&#243; una perversi&#243;n (deber&#237;a leer una libra) y a un hombre rasc&#225;ndose la rodilla, cuando lo suyo es que se rascara el rodillo y as&#237; sucesivamente. Llegu&#233; a casa (a caso en realidad) y le dije a mi mujer que todo estaba patas arriba. Cuando le expliqu&#233; por qu&#233; me mir&#243; de un modo raro y me pidi&#243; que hiciera unas tortillas para la cena. -Unos tortillos, si no te importa&#160; -le respond&#237;-, puesto que me voy a ocupar yo del asunto. Si quieres tortillas, las tendr&#225;s que hacer t&#250; misma. Por la noche, la o&#237; hablar con su madre por tel&#233;fono (por tel&#233;fona, para decirlo con propiedad), y tuve la impresi&#243;n de que me criticaba. Al d&#237;a siguiente, se fue de casa, dej&#225;ndome una nota en la que me ped&#237;a que no intentara localizarla. Le daba miedo (&amp;lt;&amp;lt;o mieda, por emplear tu lenguaje&amp;gt;&amp;gt;) vivir conmigo. La echo de menos, pero no podr&#237;a estar con alguien que se expresara tan mal como ella. As&#237; es la vida, o el vido, qu&#233; le vamos a hacer. &amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212; Glossary: &amp;#8220;instituto&amp;#8221; means &amp;#8220;high school&amp;#8221; in this context. Somn&#237;fero means sleeping pill. Si no te sale el macho no te quedas contento (Essentially, &amp;#8220;You&amp;#8217;re not happy if you can&amp;#8217;t be the tough, manly guy.) The verb &amp;#8220;quedarse&amp;#8221; is being used here with the same meaning as the verb &amp;#8220;estar.&amp;#8221;</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>La correcci&#243;n en el lenguaje de Juan Jos&#233; Mill&#225;s ( &amp;#8220;Cuerpo y pr&#243;tesis&amp;#8221; ) Un chico y una chica muy j&#243;venes, de instituto, discut&#237;an acaloradamente en el metro. Me acerqu&#233; disimuladamente a ellos en el momento en el que la chica dec&#237;a: -&#191;Y por qu&#233; las mujeres tenemos que tomar somn&#237;feros en lugar de somn&#237;feras? Lo l&#243;gico es que hubiera somn&#237;feros para hombres y somn&#237;feras para mujeres. -Eso es lo mismo que decir que los hombres deber&#237;amos tomar aspirinos en lugar de aspirinas. Pues mira, yo me he pasado la vida tomando aspirinas y soy tan hombre como el que m&#225;s. -Ya est&#225;. Si no te sale el macho no te quedas contento. Naturalmente que los hombres deber&#237;ais tomar aspirinos. Yo, si alg&#250;n d&#237;a tengo hijos, les dar&#233; aspirinos, del mismo modo que a las hijas les administrar&#233; antibi&#243;ticas cuando les haga falta. -Y los chicos se sentar&#225;n en sillos en vez de en sillas, me imagino. -Pues s&#237;, se sentar&#225;n en sillos y dormir&#225;n en camos y comer&#225;n el sopo, no la sopa, con cucharos. Las cucharas son para las mujeres. -T&#250; est&#225;s loca. Vete al psiquiatra. -Y t&#250; al psiquiatro. El tren se detuvo, se bajaron y yo continu&#233; perplejo cinco estaciones m&#225;s pensando que la chica llevaba raz&#243;n. &#191;C&#243;mo era posible que una lengua tan sexuada como la nuestra cometiera unos fallos, o quiz&#225; unas fallas, de ese calibre? Todo el mundo, muy pendiente de que los ni&#241;os no jueguan con mu&#241;ecas ni las ni&#241;as con tanques, y sin embargo se obliga a las mujeres a viajar en el metro (en lugar de en la metra) y a los hombres a subir al tranv&#237;a (en lugar de al tranv&#237;o). Angustiado por esta imperfecci&#243;n que acababa de descubrir en mi lengua materna (perd&#243;n, en mi lenguo materno), mir&#233; alrededor y vi a una chica leyendo un libro, lo que me pareci&#243; una perversi&#243;n (deber&#237;a leer una libra) y a un hombre rasc&#225;ndose la rodilla, cuando lo suyo es que se rascara el rodillo y as&#237; sucesivamente. Llegu&#233; a casa (a caso en realidad) y le dije a mi mujer que todo estaba patas arriba. Cuando le expliqu&#233; por qu&#233; me mir&#243; de un modo raro y me pidi&#243; que hiciera unas tortillas para la cena. -Unos tortillos, si no te importa&#160; -le respond&#237;-, puesto que me voy a ocupar yo del asunto. Si quieres tortillas, las tendr&#225;s que hacer t&#250; misma. Por la noche, la o&#237; hablar con su madre por tel&#233;fono (por tel&#233;fona, para decirlo con propiedad), y tuve la impresi&#243;n de que me criticaba. Al d&#237;a siguiente, se fue de casa, dej&#225;ndome una nota en la que me ped&#237;a que no intentara localizarla. Le daba miedo (&amp;lt;&amp;lt;o mieda, por emplear tu lenguaje&amp;gt;&amp;gt;) vivir conmigo. La echo de menos, pero no podr&#237;a estar con alguien que se expresara tan mal como ella. As&#237; es la vida, o el vido, qu&#233; le vamos a hacer. &amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212;&amp;#8212; Glossary: &amp;#8220;instituto&amp;#8221; means &amp;#8220;high school&amp;#8221; in this context. Somn&#237;fero means sleeping pill. Si no te sale el macho no te quedas contento (Essentially, &amp;#8220;You&amp;#8217;re not happy if you can&amp;#8217;t be the tough, manly guy.) The verb &amp;#8220;quedarse&amp;#8221; is being used here with the same meaning as the verb &amp;#8220;estar.&amp;#8221;</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-11-04,25393779</guid>
      <pubDate>Wed, 04 Nov 2009 13:03:57 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE052Lenguaje.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, english, spanish writers, spanish humor, escritores espa&#241;oles, juan jose millas</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #051 &#8211; Spanish is dangerous</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25244532-VEE-051-%E2%80%93-Spanish-is-dangerous</link>
      <description>This podcast contains three excerpts from the excellent program &amp;#8220;Race Bridges for Schools,&amp;#8221; an online resource of audio and written materials designed to increase teenagers&amp;#8217; understanding of different races and cultures. If you are a high school or middle school teacher of language arts or social studies, I highly recommend this web site. Included in this podcast are &amp;#8220;Spanish is dangerous&amp;#8221; and &amp;#8220;But You Don&amp;#8217;t Look Mexican!&amp;#8221; by Olga Loya and &amp;#8220;Dreaming of Cuba: Stories That Bind&amp;#8221; by Antonio Sacre. Olga is Mexican American and Antonio is Cuban American but they share the common experience of trying to develop a bicultural identity in an environment that hasn&amp;#8217;t always been open to the idea. Visit the Race Bridges for Schools web site for transcripts, audio files and teachers&amp;#8217; lessons plans.</description>
      <itunes:subtitle>This podcast contains three excerpts from the excellent program &amp;#8220;Race Bridges for Schools,&amp;#8221; an online resource of audio and written materials designed to increase teenagers&amp;#8217; understanding of different races and cultures. If you are a high school or middle school teacher of language arts or social studies, I highly recommend this web site. Included in this podcast are &amp;#8220;Spanish is dangerous&amp;#8221; and &amp;#8220;But You Don&amp;#8217;t Look Mexican!&amp;#8221; by Olga Loya and &amp;#8220;Dreaming of Cuba: Stories That Bind&amp;#8221; by Antonio Sacre. Olga is Mexican American and Antonio is Cuban American but they share the common experience of trying to develop a bicultural identity in an environment that hasn&amp;#8217;t always been open to the idea. Visit the Race Bridges for Schools web site for transcripts, audio files and teachers&amp;#8217; lessons plans.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>This podcast contains three excerpts from the excellent program &amp;#8220;Race Bridges for Schools,&amp;#8221; an online resource of audio and written materials designed to increase teenagers&amp;#8217; understanding of different races and cultures. If you are a high school or middle school teacher of language arts or social studies, I highly recommend this web site. Included in this podcast are &amp;#8220;Spanish is dangerous&amp;#8221; and &amp;#8220;But You Don&amp;#8217;t Look Mexican!&amp;#8221; by Olga Loya and &amp;#8220;Dreaming of Cuba: Stories That Bind&amp;#8221; by Antonio Sacre. Olga is Mexican American and Antonio is Cuban American but they share the common experience of trying to develop a bicultural identity in an environment that hasn&amp;#8217;t always been open to the idea. Visit the Race Bridges for Schools web site for transcripts, audio files and teachers&amp;#8217; lessons plans.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-10-06,25244532</guid>
      <pubDate>Tue, 06 Oct 2009 11:23:24 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/5CvmZbT30yI/VEE051-RaceBridges.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, cuban american, multicultural, mexican-american, bicultural</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #050 - El curioso caso de Benjamin Button</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24749842-VEE-050-El-curioso-caso-de-Benjamin-Button</link>
      <description>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I&amp;#8217;ll be posting the Spanish transcript there on July 10. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com. ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I&amp;#8217;ll be posting the Spanish transcript there on July 10. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I&amp;#8217;ll be posting the Spanish transcript there on July 10. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-07-05,24749842</guid>
      <pubDate>Sun, 05 Jul 2009 18:22:49 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/MlDsFbfkIys/VEE050-BenButton.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, cuentos, f scott fitzgerald, benjamin button, audiocuento</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #050 &#8211; El curioso caso de Benjamin Button</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152471-VEE-050-%E2%80%93-El-curioso-caso-de-Benjamin-Button</link>
      <description>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I have posted the Spanish transcript there. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com.</description>
      <itunes:subtitle>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I have posted the Spanish transcript there. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>One of the best ways to keep your Spanish skills sharp is to read in Spanish. And what better way to do that than to pick a story that you&amp;#8217;re already familiar with the plot and the characters. This podcast is a reading, in Spanish, of the first chapter of the novella &amp;#8220;The Curious Case of Benjamin Button&amp;#8221; written by Francis Scott Fitzgerald. If you saw the Oscar-nominated movie by the same title, you already know what the story is about&amp;#8230;a man who ages in reverse. Want the text in Spanish? Become a friend of Voices en Espa&#241;ol on Facebook. I have posted the Spanish transcript there. If you&amp;#8217;d like to read the entire story in Spanish, you can buy the book at Amazon.com.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-07-05,25152471</guid>
      <pubDate>Sun, 05 Jul 2009 18:22:49 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/MlDsFbfkIys/VEE050-BenButton.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, cuentos, f scott fitzgerald, benjamin button, audiocuento</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #049 - Mr. Taylor, Part 2</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24700506-VEE-049-Mr-Taylor-Part-2</link>
      <description>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de...</description>
      <itunes:subtitle>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de d&#243;lares para impulsar el desenvolvimiento de aquella manifestaci&#243;n cultural, tan excitante, de los pueblos hispanoamericanos. Mientras tanto, la tribu hab&#237;a progresado en tal forma que ya contaba con una veredita alrededor del Palacio Legislativo. Por esa alegre veredita paseaban los domingos y el D&#237;a de la Independencia los miembros del Congreso, carraspeando, luciendo sus plumas, muy serios, ri&#233;ndose, en las bicicletas que les hab&#237;a obsequiado la Compa&#241;&#237;a. Pero, &#191;qu&#233; quieren? No todos los tiempos son buenos. Cuando menos lo esperaban se present&#243; la primera escasez de cabezas. Entonces comenz&#243; lo m&#225;s alegre de la fiesta. Las meras defunciones resultaron ya insuficientes. El Ministro de Salud P&#250;blica se sinti&#243; sincero, y una noche caliginosa, con la luz apagada, despu&#233;s de acariciarle un ratito el pecho como por no dejar, le confes&#243; a su mujer que se consideraba incapaz de elevar la mortalidad a un nivel grato a los intereses de la Compa&#241;&#237;a, a lo que ella le contest&#243; que no se preocupara, que ya ver&#237;a c&#243;mo todo iba a salir bien, y que mejor se durmieran. Para compensar esa deficiencia administrativa fue indispensable tomar medidas heroicas y se estableci&#243; la pena de muerte en forma rigurosa. Los juristas se consultaron unos a otros y elevaron a la categor&#237;a de delito, penado con la horca o el fusilamiento, seg&#250;n su gravedad, hasta la falta m&#225;s nimia. Incluso las simples equivocaciones pasaron a ser hechos delictuosos. Ejemplo: si en una conversaci&#243;n banal, alguien, por puro descuido, dec&#237;a &amp;#8220;Hace mucho calor&amp;#8221;, y posteriormente pod&#237;a comprob&#225;rsele, term&#243;metro en mano, que en realidad el calor no era para tanto, se le cobraba un peque&#241;o impuesto y era pasado ah&#237; mismo por las armas, correspondiendo la cabeza a la Compa&#241;&#237;a y, justo es decirlo, el tronco y las extremidades a los dolientes. La legislaci&#243;n sobre las enfermedades gan&#243; inmediata resonancia y fue muy comentada por el Cuerpo Diplom&#225;tico y por las Canciller&#237;as de potencias amigas. De acuerdo con esa memorable legislaci&#243;n, a los enfermos graves se les conced&#237;an veinticuatro horas para poner en orden sus papeles y morirse; pero si en este tiempo ten&#237;an suerte y lograban contagiar a la familia, obten&#237;an tantos plazos de un mes como parientes fueran contaminados. Las v&#237;ctimas de enfermedades leves y los simplemente indispuestos merec&#237;an el desprecio de la patria y, en la calle, cualquiera pod&#237;a escupirle el rostro. Por primera vez en la historia fue reconocida la importancia de los m&#233;dicos (hubo varios candidatos al premio N&#243;bel) que no curaban a nadie. Fallecer se convirti&#243; en ejemplo del m&#225;s exaltado patriotismo, no s&#243;lo en el orden nacional, sino en el m&#225;s glorioso, en el continental. Con el empuje que alcanzaron otras industrias subsidiarias (la de ata&#250;des, en primer t&#233;rmino, que floreci&#243; con la asistencia t&#233;cnica de la Compa&#241;&#237;a) el pa&#237;s entr&#243;, como se dice, en un periodo de gran auge econ&#243;mico. Este impulso fue particularmente comprobable en una nueva veredita florida, por la que paseaban, envueltas en la melancol&#237;a de las doradas tardes de oto&#241;o, las se&#241;oras de los diputados, cuyas lindas cabecitas dec&#237;an que s&#237;, que s&#237;, que todo estaba bien, cuando alg&#250;n periodista sol&#237;cito, desde el otro lado, las saludaba sonriente sac&#225;ndose el sombrero. Al margen recordar&#233; que uno de estos periodistas, quien en cierta ocasi&#243;n emiti&#243; un lluvioso estornudo que no pudo justificar, fue acusado de extremista y llevado al pared&#243;n de fusilamiento. S&#243;lo despu&#233;s de su abnegado fin los acad&#233;micos de la lengua reconocieron que ese periodista era una de las m&#225;s grandes cabezas del pa&#237;s; pero una vez reducida qued&#243; tan bien que ni siquiera se notaba la diferencia. &#191;Y Mr. Taylor? Para ese tiempo ya hab&#237;a sido designado consejero particular del Presidente Constitucional. Ahora, y como ejemplo de lo que puede el esfuerzo individual, contaba los miles por miles; mas esto no le quitaba el sue&#241;o porque hab&#237;a le&#237;do en el &#250;ltimo tomo de las Obras completas de William G. Knight que ser millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres. Creo que con &#233;sta ser&#225; la segunda vez que diga que no todos los tiempos son buenos. Dada la prosperidad del negocio lleg&#243; un momento en que del vecindario s&#243;lo iban quedando ya las autoridades y sus se&#241;oras y los periodistas y sus se&#241;oras. Sin mucho esfuerzo, el cerebro de Mr. Taylor discurri&#243; que el &#250;nico remedio posible era fomentar la guerra con las tribus vecinas. &#191;Por qu&#233; no? El progreso. Con la ayuda de unos ca&#241;oncitos, la primera tribu fue limpiamente descabezada en escasos tres meses. Mr. Taylor sabore&#243; la gloria de extender sus dominios. Luego vino la segunda; despu&#233;s la tercera y la cuarta y la quinta. El progreso se extendi&#243; con tanta rapidez que lleg&#243; la hora en que, por m&#225;s esfuerzos que realizaron los t&#233;cnicos, no fue posible encontrar tribus vecinas a quienes hacer la guerra. Fue el principio del fin. Las vereditas empezaron a languidecer. S&#243;lo de vez en cuando se ve&#237;a transitar por ellas a alguna se&#241;ora, a alg&#250;n poeta laureado con su libro bajo el brazo. La maleza, de nuevo, se apoder&#243; de las dos, haciendo dif&#237;cil y espinoso el delicado paso de las damas. Con las cabezas, escasearon las bicicletas y casi desaparecieron del todo los alegres saludos optimistas. El fabricante de ata&#250;des estaba m&#225;s triste y f&#250;nebre que nunca. Y todos sent&#237;an como si acabaran de recordar de un grato sue&#241;o, de ese sue&#241;o formidable en que t&#250; te encuentras una bolsa repleta de monedas de oro y la pones debajo de la almohada y sigues durmiendo y al d&#237;a siguiente muy temprano, al despertar, la buscas y te hallas con el vac&#237;o. Sin embargo, penosamente, el negocio segu&#237;a sosteni&#233;ndose. Pero ya se dorm&#237;a con dificultad, por el temor a amanecer exportado. En la patria de Mr. Taylor, por supuesto, la demanda era cada vez mayor. Diariamente aparec&#237;an nuevos inventos, pero en el fondo nadie cre&#237;a en ellos y todos exig&#237;an las cabecitas hispanoamericanas. Fue para la &#250;ltima crisis. Mr. Rolston, desesperado, ped&#237;a y ped&#237;a m&#225;s cabezas. A pesar de que las acciones de la Compa&#241;&#237;a sufrieron un brusco descenso, Mr. Rolston estaba convencido de que su sobrino har&#237;a algo que lo sacara de aquella situaci&#243;n. Los embarques, antes diarios, disminuyeron a uno por mes, ya con cualquier cosa, con cabezas de ni&#241;o, de se&#241;oras, de diputados. De repente cesaron del todo. Un viernes &#225;spero y gris, de vuelta de la Bolsa, aturdido a&#250;n por la griter&#237;a y por el lamentable espect&#225;culo de p&#225;nico que daban sus amigos, Mr. Rolston se decidi&#243; a saltar por la ventana (en vez de usar el rev&#243;lver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror) cuando al abrir un paquete del correo se encontr&#243; con la cabecita de Mr. Taylor, que le sonre&#237;a desde lejos, desde el fiero Amazonas, con una sonrisa falsa de ni&#241;o que parec&#237;a decir: &amp;#8220;Perd&#243;n, perd&#243;n, no lo vuelvo a hacer.&amp;#8221; ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de d&#243;lares para impulsar el desenvolvimiento de aquella manifestaci&#243;n cultural, tan excitante, de los pueblos hispanoamericanos. Mientras tanto, la tribu hab&#237;a progresado en tal forma que ya contaba con una veredita alrededor del Palacio Legislativo. Por esa alegre veredita paseaban los domingos y el D&#237;a de la Independencia los miembros del Congreso, carraspeando, luciendo sus plumas, muy serios, ri&#233;ndose, en las bicicletas que les hab&#237;a obsequiado la Compa&#241;&#237;a. Pero, &#191;qu&#233; quieren? No todos los tiempos son buenos. Cuando menos lo esperaban se present&#243; la primera escasez de cabezas. Entonces comenz&#243; lo m&#225;s alegre de la fiesta. Las meras defunciones resultaron ya insuficientes. El Ministro de Salud P&#250;blica se sinti&#243; sincero, y una noche caliginosa, con la luz apagada, despu&#233;s de acariciarle un ratito el pecho como por no dejar, le confes&#243; a su mujer que se consideraba incapaz de elevar la mortalidad a un nivel grato a los intereses de la Compa&#241;&#237;a, a lo que ella le contest&#243; que no se preocupara, que ya ver&#237;a c&#243;mo todo iba a salir bien, y que mejor se durmieran. Para compensar esa deficiencia administrativa fue indispensable tomar medidas heroicas y se estableci&#243; la pena de muerte en forma rigurosa. Los juristas se consultaron unos a otros y elevaron a la categor&#237;a de delito, penado con la horca o el fusilamiento, seg&#250;n su gravedad, hasta la falta m&#225;s nimia. Incluso las simples equivocaciones pasaron a ser hechos delictuosos. Ejemplo: si en una conversaci&#243;n banal, alguien, por puro descuido, dec&#237;a &amp;#8220;Hace mucho calor&amp;#8221;, y posteriormente pod&#237;a comprob&#225;rsele, term&#243;metro en mano, que en realidad el calor no era para tanto, se le cobraba un peque&#241;o impuesto y era pasado ah&#237; mismo por las armas, correspondiendo la cabeza a la Compa&#241;&#237;a y, justo es decirlo, el tronco y las extremidades a los dolientes. La legislaci&#243;n sobre las enfermedades gan&#243; inmediata resonancia y fue muy comentada por el Cuerpo Diplom&#225;tico y por las Canciller&#237;as de potencias amigas. De acuerdo con esa memorable legislaci&#243;n, a los enfermos graves se les conced&#237;an veinticuatro horas para poner en orden sus papeles y morirse; pero si en este tiempo ten&#237;an suerte y lograban contagiar a la familia, obten&#237;an tantos plazos de un mes como parientes fueran contaminados. Las v&#237;ctimas de enfermedades leves y los simplemente indispuestos merec&#237;an el desprecio de la patria y, en la calle, cualquiera pod&#237;a escupirle el rostro. Por primera vez en la historia fue reconocida la importancia de los m&#233;dicos (hubo varios candidatos al premio N&#243;bel) que no curaban a nadie. Fallecer se convirti&#243; en ejemplo del m&#225;s exaltado patriotismo, no s&#243;lo en el orden nacional, sino en el m&#225;s glorioso, en el continental. Con el empuje que alcanzaron otras industrias subsidiarias (la de ata&#250;des, en primer t&#233;rmino, que floreci&#243; con la asistencia t&#233;cnica de la Compa&#241;&#237;a) el pa&#237;s entr&#243;, como se dice, en un periodo de gran auge econ&#243;mico. Este impulso fue particularmente comprobable en una nueva veredita florida, por la que paseaban, envueltas en la melancol&#237;a de las doradas tardes de oto&#241;o, las se&#241;oras de los diputados, cuyas lindas cabecitas dec&#237;an que s&#237;, que s&#237;, que todo estaba bien, cuando alg&#250;n periodista sol&#237;cito, desde el otro lado, las saludaba sonriente sac&#225;ndose el sombrero. Al margen recordar&#233; que uno de estos periodistas, quien en cierta ocasi&#243;n emiti&#243; un lluvioso estornudo que no pudo justificar, fue acusado de extremista y llevado al pared&#243;n de fusilamiento. S&#243;lo despu&#233;s de su abnegado fin los acad&#233;micos de la lengua reconocieron que ese periodista era una de las m&#225;s grandes cabezas del pa&#237;s; pero una vez reducida qued&#243; tan bien que ni siquiera se notaba la diferencia. &#191;Y Mr. Taylor? Para ese tiempo ya hab&#237;a sido designado consejero particular del Presidente Constitucional. Ahora, y como ejemplo de lo que puede el esfuerzo individual, contaba los miles por miles; mas esto no le quitaba el sue&#241;o porque hab&#237;a le&#237;do en el &#250;ltimo tomo de las Obras completas de William G. Knight que ser millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres. Creo que con &#233;sta ser&#225; la segunda vez que diga que no todos los tiempos son buenos. Dada la prosperidad del negocio lleg&#243; un momento en que del vecindario s&#243;lo iban quedando ya las autoridades y sus se&#241;oras y los periodistas y sus se&#241;oras. Sin mucho esfuerzo, el cerebro de Mr. Taylor discurri&#243; que el &#250;nico remedio posible era fomentar la guerra con las tribus vecinas. &#191;Por qu&#233; no? El progreso. Con la ayuda de unos ca&#241;oncitos, la primera tribu fue limpiamente descabezada en escasos tres meses. Mr. Taylor sabore&#243; la gloria de extender sus dominios. Luego vino la segunda; despu&#233;s la tercera y la cuarta y la quinta. El progreso se extendi&#243; con tanta rapidez que lleg&#243; la hora en que, por m&#225;s esfuerzos que realizaron los t&#233;cnicos, no fue posible encontrar tribus vecinas a quienes hacer la guerra. Fue el principio del fin. Las vereditas empezaron a languidecer. S&#243;lo de vez en cuando se ve&#237;a transitar por ellas a alguna se&#241;ora, a alg&#250;n poeta laureado con su libro bajo el brazo. La maleza, de nuevo, se apoder&#243; de las dos, haciendo dif&#237;cil y espinoso el delicado paso de las damas. Con las cabezas, escasearon las bicicletas y casi desaparecieron del todo los alegres saludos optimistas. El fabricante de ata&#250;des estaba m&#225;s triste y f&#250;nebre que nunca. Y todos sent&#237;an como si acabaran de recordar de un grato sue&#241;o, de ese sue&#241;o formidable en que t&#250; te encuentras una bolsa repleta de monedas de oro y la pones debajo de la almohada y sigues durmiendo y al d&#237;a siguiente muy temprano, al despertar, la buscas y te hallas con el vac&#237;o. Sin embargo, penosamente, el negocio segu&#237;a sosteni&#233;ndose. Pero ya se dorm&#237;a con dificultad, por el temor a amanecer exportado. En la patria de Mr. Taylor, por supuesto, la demanda era cada vez mayor. Diariamente aparec&#237;an nuevos inventos, pero en el fondo nadie cre&#237;a en ellos y todos exig&#237;an las cabecitas hispanoamericanas. Fue para la &#250;ltima crisis. Mr. Rolston, desesperado, ped&#237;a y ped&#237;a m&#225;s cabezas. A pesar de que las acciones de la Compa&#241;&#237;a sufrieron un brusco descenso, Mr. Rolston estaba convencido de que su sobrino har&#237;a algo que lo sacara de aquella situaci&#243;n. Los embarques, antes diarios, disminuyeron a uno por mes, ya con cualquier cosa, con cabezas de ni&#241;o, de se&#241;oras, de diputados. De repente cesaron del todo. Un viernes &#225;spero y gris, de vuelta de la Bolsa, aturdido a&#250;n por la griter&#237;a y por el lamentable espect&#225;culo de p&#225;nico que daban sus amigos, Mr. Rolston se decidi&#243; a saltar por la ventana (en vez de usar el rev&#243;lver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror) cuando al abrir un paquete del correo se encontr&#243; con la cabecita de Mr. Taylor, que le sonre&#237;a desde lejos, desde el fiero Amazonas, con una sonrisa falsa de ni&#241;o que parec&#237;a decir: &amp;#8220;Perd&#243;n, perd&#243;n, no lo vuelvo a hacer.&amp;#8221; ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-06-13,24700506</guid>
      <pubDate>Sat, 13 Jun 2009 11:45:06 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/iULdEUB_EcM/VEE049-MrTaylor2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, advanced spanish, cuento, literatura hispanoamericana, audiocuento, augusto monterroso</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #049 &#8211; Mr. Taylor, Part 2</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152472-VEE-049-%E2%80%93-Mr-Taylor-Part-2</link>
      <description>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de...</description>
      <itunes:subtitle>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de d&#243;lares para impulsar el desenvolvimiento de aquella manifestaci&#243;n cultural, tan excitante, de los pueblos hispanoamericanos. Mientras tanto, la tribu hab&#237;a progresado en tal forma que ya contaba con una veredita alrededor del Palacio Legislativo. Por esa alegre veredita paseaban los domingos y el D&#237;a de la Independencia los miembros del Congreso, carraspeando, luciendo sus plumas, muy serios, ri&#233;ndose, en las bicicletas que les hab&#237;a obsequiado la Compa&#241;&#237;a. Pero, &#191;qu&#233; quieren? No todos los tiempos son buenos. Cuando menos lo esperaban se present&#243; la primera escasez de cabezas. Entonces comenz&#243; lo m&#225;s alegre de la fiesta. Las meras defunciones resultaron ya insuficientes. El Ministro de Salud P&#250;blica se sinti&#243; sincero, y una noche caliginosa, con la luz apagada, despu&#233;s de acariciarle un ratito el pecho como por no dejar, le confes&#243; a su mujer que se consideraba incapaz de elevar la mortalidad a un nivel grato a los intereses de la Compa&#241;&#237;a, a lo que ella le contest&#243; que no se preocupara, que ya ver&#237;a c&#243;mo todo iba a salir bien, y que mejor se durmieran. Para compensar esa deficiencia administrativa fue indispensable tomar medidas heroicas y se estableci&#243; la pena de muerte en forma rigurosa. Los juristas se consultaron unos a otros y elevaron a la categor&#237;a de delito, penado con la horca o el fusilamiento, seg&#250;n su gravedad, hasta la falta m&#225;s nimia. Incluso las simples equivocaciones pasaron a ser hechos delictuosos. Ejemplo: si en una conversaci&#243;n banal, alguien, por puro descuido, dec&#237;a &amp;#8220;Hace mucho calor&amp;#8221;, y posteriormente pod&#237;a comprob&#225;rsele, term&#243;metro en mano, que en realidad el calor no era para tanto, se le cobraba un peque&#241;o impuesto y era pasado ah&#237; mismo por las armas, correspondiendo la cabeza a la Compa&#241;&#237;a y, justo es decirlo, el tronco y las extremidades a los dolientes. La legislaci&#243;n sobre las enfermedades gan&#243; inmediata resonancia y fue muy comentada por el Cuerpo Diplom&#225;tico y por las Canciller&#237;as de potencias amigas. De acuerdo con esa memorable legislaci&#243;n, a los enfermos graves se les conced&#237;an veinticuatro horas para poner en orden sus papeles y morirse; pero si en este tiempo ten&#237;an suerte y lograban contagiar a la familia, obten&#237;an tantos plazos de un mes como parientes fueran contaminados. Las v&#237;ctimas de enfermedades leves y los simplemente indispuestos merec&#237;an el desprecio de la patria y, en la calle, cualquiera pod&#237;a escupirle el rostro. Por primera vez en la historia fue reconocida la importancia de los m&#233;dicos (hubo varios candidatos al premio N&#243;bel) que no curaban a nadie. Fallecer se convirti&#243; en ejemplo del m&#225;s exaltado patriotismo, no s&#243;lo en el orden nacional, sino en el m&#225;s glorioso, en el continental. Con el empuje que alcanzaron otras industrias subsidiarias (la de ata&#250;des, en primer t&#233;rmino, que floreci&#243; con la asistencia t&#233;cnica de la Compa&#241;&#237;a) el pa&#237;s entr&#243;, como se dice, en un periodo de gran auge econ&#243;mico. Este impulso fue particularmente comprobable en una nueva veredita florida, por la que paseaban, envueltas en la melancol&#237;a de las doradas tardes de oto&#241;o, las se&#241;oras de los diputados, cuyas lindas cabecitas dec&#237;an que s&#237;, que s&#237;, que todo estaba bien, cuando alg&#250;n periodista sol&#237;cito, desde el otro lado, las saludaba sonriente sac&#225;ndose el sombrero. Al margen recordar&#233; que uno de estos periodistas, quien en cierta ocasi&#243;n emiti&#243; un lluvioso estornudo que no pudo justificar, fue acusado de extremista y llevado al pared&#243;n de fusilamiento. S&#243;lo despu&#233;s de su abnegado fin los acad&#233;micos de la lengua reconocieron que ese periodista era una de las m&#225;s grandes cabezas del pa&#237;s; pero una vez reducida qued&#243; tan bien que ni siquiera se notaba la diferencia. &#191;Y Mr. Taylor? Para ese tiempo ya hab&#237;a sido designado consejero particular del Presidente Constitucional. Ahora, y como ejemplo de lo que puede el esfuerzo individual, contaba los miles por miles; mas esto no le quitaba el sue&#241;o porque hab&#237;a le&#237;do en el &#250;ltimo tomo de las Obras completas de William G. Knight que ser millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres. Creo que con &#233;sta ser&#225; la segunda vez que diga que no todos los tiempos son buenos. Dada la prosperidad del negocio lleg&#243; un momento en que del vecindario s&#243;lo iban quedando ya las autoridades y sus se&#241;oras y los periodistas y sus se&#241;oras. Sin mucho esfuerzo, el cerebro de Mr. Taylor discurri&#243; que el &#250;nico remedio posible era fomentar la guerra con las tribus vecinas. &#191;Por qu&#233; no? El progreso. Con la ayuda de unos ca&#241;oncitos, la primera tribu fue limpiamente descabezada en escasos tres meses. Mr. Taylor sabore&#243; la gloria de extender sus dominios. Luego vino la segunda; despu&#233;s la tercera y la cuarta y la quinta. El progreso se extendi&#243; con tanta rapidez que lleg&#243; la hora en que, por m&#225;s esfuerzos que realizaron los t&#233;cnicos, no fue posible encontrar tribus vecinas a quienes hacer la guerra. Fue el principio del fin. Las vereditas empezaron a languidecer. S&#243;lo de vez en cuando se ve&#237;a transitar por ellas a alguna se&#241;ora, a alg&#250;n poeta laureado con su libro bajo el brazo. La maleza, de nuevo, se apoder&#243; de las dos, haciendo dif&#237;cil y espinoso el delicado paso de las damas. Con las cabezas, escasearon las bicicletas y casi desaparecieron del todo los alegres saludos optimistas. El fabricante de ata&#250;des estaba m&#225;s triste y f&#250;nebre que nunca. Y todos sent&#237;an como si acabaran de recordar de un grato sue&#241;o, de ese sue&#241;o formidable en que t&#250; te encuentras una bolsa repleta de monedas de oro y la pones debajo de la almohada y sigues durmiendo y al d&#237;a siguiente muy temprano, al despertar, la buscas y te hallas con el vac&#237;o. Sin embargo, penosamente, el negocio segu&#237;a sosteni&#233;ndose. Pero ya se dorm&#237;a con dificultad, por el temor a amanecer exportado. En la patria de Mr. Taylor, por supuesto, la demanda era cada vez mayor. Diariamente aparec&#237;an nuevos inventos, pero en el fondo nadie cre&#237;a en ellos y todos exig&#237;an las cabecitas hispanoamericanas. Fue para la &#250;ltima crisis. Mr. Rolston, desesperado, ped&#237;a y ped&#237;a m&#225;s cabezas. A pesar de que las acciones de la Compa&#241;&#237;a sufrieron un brusco descenso, Mr. Rolston estaba convencido de que su sobrino har&#237;a algo que lo sacara de aquella situaci&#243;n. Los embarques, antes diarios, disminuyeron a uno por mes, ya con cualquier cosa, con cabezas de ni&#241;o, de se&#241;oras, de diputados. De repente cesaron del todo. Un viernes &#225;spero y gris, de vuelta de la Bolsa, aturdido a&#250;n por la griter&#237;a y por el lamentable espect&#225;culo de p&#225;nico que daban sus amigos, Mr. Rolston se decidi&#243; a saltar por la ventana (en vez de usar el rev&#243;lver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror) cuando al abrir un paquete del correo se encontr&#243; con la cabecita de Mr. Taylor, que le sonre&#237;a desde lejos, desde el fiero Amazonas, con una sonrisa falsa de ni&#241;o que parec&#237;a decir: &amp;#8220;Perd&#243;n, perd&#243;n, no lo vuelvo a hacer.&amp;#8221;</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Listen to Part 1 Mr. Taylor, Part 2 By Augusto Monterroso Contados meses m&#225;s tarde, en el pa&#237;s de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias m&#225;s pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuesti&#243;n de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela. Un hogar sin su correspondiente cabeza ten&#237;ase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas lleg&#243; a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo inter&#233;s y ya s&#243;lo por excepci&#243;n adquir&#237;an alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez don&#243;, como de rayo, tres y medio millones de d&#243;lares para impulsar el desenvolvimiento de aquella manifestaci&#243;n cultural, tan excitante, de los pueblos hispanoamericanos. Mientras tanto, la tribu hab&#237;a progresado en tal forma que ya contaba con una veredita alrededor del Palacio Legislativo. Por esa alegre veredita paseaban los domingos y el D&#237;a de la Independencia los miembros del Congreso, carraspeando, luciendo sus plumas, muy serios, ri&#233;ndose, en las bicicletas que les hab&#237;a obsequiado la Compa&#241;&#237;a. Pero, &#191;qu&#233; quieren? No todos los tiempos son buenos. Cuando menos lo esperaban se present&#243; la primera escasez de cabezas. Entonces comenz&#243; lo m&#225;s alegre de la fiesta. Las meras defunciones resultaron ya insuficientes. El Ministro de Salud P&#250;blica se sinti&#243; sincero, y una noche caliginosa, con la luz apagada, despu&#233;s de acariciarle un ratito el pecho como por no dejar, le confes&#243; a su mujer que se consideraba incapaz de elevar la mortalidad a un nivel grato a los intereses de la Compa&#241;&#237;a, a lo que ella le contest&#243; que no se preocupara, que ya ver&#237;a c&#243;mo todo iba a salir bien, y que mejor se durmieran. Para compensar esa deficiencia administrativa fue indispensable tomar medidas heroicas y se estableci&#243; la pena de muerte en forma rigurosa. Los juristas se consultaron unos a otros y elevaron a la categor&#237;a de delito, penado con la horca o el fusilamiento, seg&#250;n su gravedad, hasta la falta m&#225;s nimia. Incluso las simples equivocaciones pasaron a ser hechos delictuosos. Ejemplo: si en una conversaci&#243;n banal, alguien, por puro descuido, dec&#237;a &amp;#8220;Hace mucho calor&amp;#8221;, y posteriormente pod&#237;a comprob&#225;rsele, term&#243;metro en mano, que en realidad el calor no era para tanto, se le cobraba un peque&#241;o impuesto y era pasado ah&#237; mismo por las armas, correspondiendo la cabeza a la Compa&#241;&#237;a y, justo es decirlo, el tronco y las extremidades a los dolientes. La legislaci&#243;n sobre las enfermedades gan&#243; inmediata resonancia y fue muy comentada por el Cuerpo Diplom&#225;tico y por las Canciller&#237;as de potencias amigas. De acuerdo con esa memorable legislaci&#243;n, a los enfermos graves se les conced&#237;an veinticuatro horas para poner en orden sus papeles y morirse; pero si en este tiempo ten&#237;an suerte y lograban contagiar a la familia, obten&#237;an tantos plazos de un mes como parientes fueran contaminados. Las v&#237;ctimas de enfermedades leves y los simplemente indispuestos merec&#237;an el desprecio de la patria y, en la calle, cualquiera pod&#237;a escupirle el rostro. Por primera vez en la historia fue reconocida la importancia de los m&#233;dicos (hubo varios candidatos al premio N&#243;bel) que no curaban a nadie. Fallecer se convirti&#243; en ejemplo del m&#225;s exaltado patriotismo, no s&#243;lo en el orden nacional, sino en el m&#225;s glorioso, en el continental. Con el empuje que alcanzaron otras industrias subsidiarias (la de ata&#250;des, en primer t&#233;rmino, que floreci&#243; con la asistencia t&#233;cnica de la Compa&#241;&#237;a) el pa&#237;s entr&#243;, como se dice, en un periodo de gran auge econ&#243;mico. Este impulso fue particularmente comprobable en una nueva veredita florida, por la que paseaban, envueltas en la melancol&#237;a de las doradas tardes de oto&#241;o, las se&#241;oras de los diputados, cuyas lindas cabecitas dec&#237;an que s&#237;, que s&#237;, que todo estaba bien, cuando alg&#250;n periodista sol&#237;cito, desde el otro lado, las saludaba sonriente sac&#225;ndose el sombrero. Al margen recordar&#233; que uno de estos periodistas, quien en cierta ocasi&#243;n emiti&#243; un lluvioso estornudo que no pudo justificar, fue acusado de extremista y llevado al pared&#243;n de fusilamiento. S&#243;lo despu&#233;s de su abnegado fin los acad&#233;micos de la lengua reconocieron que ese periodista era una de las m&#225;s grandes cabezas del pa&#237;s; pero una vez reducida qued&#243; tan bien que ni siquiera se notaba la diferencia. &#191;Y Mr. Taylor? Para ese tiempo ya hab&#237;a sido designado consejero particular del Presidente Constitucional. Ahora, y como ejemplo de lo que puede el esfuerzo individual, contaba los miles por miles; mas esto no le quitaba el sue&#241;o porque hab&#237;a le&#237;do en el &#250;ltimo tomo de las Obras completas de William G. Knight que ser millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres. Creo que con &#233;sta ser&#225; la segunda vez que diga que no todos los tiempos son buenos. Dada la prosperidad del negocio lleg&#243; un momento en que del vecindario s&#243;lo iban quedando ya las autoridades y sus se&#241;oras y los periodistas y sus se&#241;oras. Sin mucho esfuerzo, el cerebro de Mr. Taylor discurri&#243; que el &#250;nico remedio posible era fomentar la guerra con las tribus vecinas. &#191;Por qu&#233; no? El progreso. Con la ayuda de unos ca&#241;oncitos, la primera tribu fue limpiamente descabezada en escasos tres meses. Mr. Taylor sabore&#243; la gloria de extender sus dominios. Luego vino la segunda; despu&#233;s la tercera y la cuarta y la quinta. El progreso se extendi&#243; con tanta rapidez que lleg&#243; la hora en que, por m&#225;s esfuerzos que realizaron los t&#233;cnicos, no fue posible encontrar tribus vecinas a quienes hacer la guerra. Fue el principio del fin. Las vereditas empezaron a languidecer. S&#243;lo de vez en cuando se ve&#237;a transitar por ellas a alguna se&#241;ora, a alg&#250;n poeta laureado con su libro bajo el brazo. La maleza, de nuevo, se apoder&#243; de las dos, haciendo dif&#237;cil y espinoso el delicado paso de las damas. Con las cabezas, escasearon las bicicletas y casi desaparecieron del todo los alegres saludos optimistas. El fabricante de ata&#250;des estaba m&#225;s triste y f&#250;nebre que nunca. Y todos sent&#237;an como si acabaran de recordar de un grato sue&#241;o, de ese sue&#241;o formidable en que t&#250; te encuentras una bolsa repleta de monedas de oro y la pones debajo de la almohada y sigues durmiendo y al d&#237;a siguiente muy temprano, al despertar, la buscas y te hallas con el vac&#237;o. Sin embargo, penosamente, el negocio segu&#237;a sosteni&#233;ndose. Pero ya se dorm&#237;a con dificultad, por el temor a amanecer exportado. En la patria de Mr. Taylor, por supuesto, la demanda era cada vez mayor. Diariamente aparec&#237;an nuevos inventos, pero en el fondo nadie cre&#237;a en ellos y todos exig&#237;an las cabecitas hispanoamericanas. Fue para la &#250;ltima crisis. Mr. Rolston, desesperado, ped&#237;a y ped&#237;a m&#225;s cabezas. A pesar de que las acciones de la Compa&#241;&#237;a sufrieron un brusco descenso, Mr. Rolston estaba convencido de que su sobrino har&#237;a algo que lo sacara de aquella situaci&#243;n. Los embarques, antes diarios, disminuyeron a uno por mes, ya con cualquier cosa, con cabezas de ni&#241;o, de se&#241;oras, de diputados. De repente cesaron del todo. Un viernes &#225;spero y gris, de vuelta de la Bolsa, aturdido a&#250;n por la griter&#237;a y por el lamentable espect&#225;culo de p&#225;nico que daban sus amigos, Mr. Rolston se decidi&#243; a saltar por la ventana (en vez de usar el rev&#243;lver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror) cuando al abrir un paquete del correo se encontr&#243; con la cabecita de Mr. Taylor, que le sonre&#237;a desde lejos, desde el fiero Amazonas, con una sonrisa falsa de ni&#241;o que parec&#237;a decir: &amp;#8220;Perd&#243;n, perd&#243;n, no lo vuelvo a hacer.&amp;#8221;</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-06-13,25152472</guid>
      <pubDate>Sat, 13 Jun 2009 11:45:06 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/iULdEUB_EcM/VEE049-MrTaylor2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, advanced spanish, cuento, literatura hispanoamericana, audiocuento, augusto monterroso</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #048 - Mr. Taylor, Part I</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24656067-VEE-048-Mr-Taylor-Part-I</link>
      <description>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa ext...</description>
      <itunes:subtitle>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa extravagante. Adem&#225;s, como ten&#237;a los ojos azules y un vago acento extranjero, el Presidente y el Ministro de Relaciones Exteriores lo trataban con singular respeto, temerosos de provocar incidentes internacionales. Tan pobre y m&#237;sero estaba, que cierto d&#237;a se intern&#243; en la selva en busca de hierbas para alimentarse. Hab&#237;a caminado cosa de varios metros sin atreverse a volver el rostro, cuando por pura casualidad vio a trav&#233;s de la maleza dos ojos ind&#237;genas que lo observaban decididamente. Un largo estremecimiento recorri&#243; la sensitiva espalda de Mr. Taylor. Pero Mr. Taylor, intr&#233;pido, arrostr&#243; el peligro y sigui&#243; su camino silbando como si nada hubiera pasado. De un salto (que no hay para qu&#233; llamar felino) el nativo se le puso enfrente y exclam&#243;: -Buy head? Money, money. A pesar de que el ingl&#233;s no pod&#237;a ser peor, Mr. Taylor, algo indispuesto, sac&#243; en claro que el ind&#237;gena le ofrec&#237;a en venta una cabeza de hombre, curiosamente reducida, que tra&#237;a en la mano. Es innecesario decir que Mr. Taylor no estaba en capacidad de comprarla; pero como aparent&#243; no comprender, el indio se sinti&#243; terriblemente disminuido por no hablar bien el ingl&#233;s, y se la regal&#243; pidi&#233;ndole disculpas. Grande fue el regocijo con que Mr. Taylor regres&#243; a su choza. Esa noche, acostado boca arriba sobre la precaria estera de palma que le serv&#237;a de lecho, interrumpido tan solo por el zumbar de las moscas acaloradas que revoloteaban en torno haci&#233;ndose obscenamente el amor, Mr. Taylor contempl&#243; con deleite durante un buen rato su curiosa adquisici&#243;n. El mayor goce est&#233;tico lo extra&#237;a de contar, uno por uno, los pelos de la barba y el bigote, y de ver de frente el par de ojillos entre ir&#243;nicos que parec&#237;an sonre&#237;rle agradecidos por aquella deferencia. Hombre de vasta cultura, Mr. Taylor sol&#237;a entregarse a la contemplaci&#243;n; pero esta vez en seguida se aburri&#243; de sus reflexiones filos&#243;ficas y dispuso obsequiar la cabeza a un t&#237;o suyo, Mr. Rolston, residente en Nueva York, quien desde la m&#225;s tierna infancia hab&#237;a revelado una fuerte inclinaci&#243;n por las manifestaciones culturales de los pueblos hispanoamericanos. Pocos d&#237;as despu&#233;s el t&#237;o de Mr. Taylor le pidi&#243; -previa indagaci&#243;n sobre el estado de su importante salud- que por favor lo complaciera con cinco m&#225;s. Mr. Taylor accedi&#243; gustoso al capricho de Mr. Rolston y -no se sabe de qu&#233; modo- a vuelta de correo &amp;#8220;ten&#237;a mucho agrado en satisfacer sus deseos&amp;#8221;. Muy reconocido, Mr. Rolston le solicit&#243; otras diez. Mr. Taylor se sinti&#243; &amp;#8220;halagad&#237;simo de poder servirlo&amp;#8221;. Pero cuando pasado un mes aqu&#233;l le rog&#243; el env&#237;o de veinte, Mr. Taylor, hombre rudo y barbado pero de refinada sensibilidad art&#237;stica, tuvo el presentimiento de que el hermano de su madre estaba haciendo negocio con ellas. Bueno, si lo quieren saber, as&#237; era. Con toda franqueza, Mr. Rolston se lo dio a entender en una inspirada carta cuyos t&#233;rminos resueltamente comerciales hicieron vibrar como nunca las cuerdas del sensible esp&#237;ritu de Mr. Taylor. De inmediato concertaron una sociedad en la que Mr. Taylor se compromet&#237;a a obtener y remitir cabezas humanas reducidas en escala industrial, en tanto que Mr. Rolston las vender&#237;a lo mejor que pudiera en su pa&#237;s. Los primeros d&#237;as hubo algunas molestas dificultades con ciertos tipos del lugar. Pero Mr. Taylor, que en Boston hab&#237;a logrado las mejores notas con un ensayo sobre Joseph Henry Silliman, se revel&#243; como pol&#237;tico y obtuvo de las autoridades no s&#243;lo el permiso necesario para exportar, sino, adem&#225;s, una concesi&#243;n exclusiva por noventa y nueve a&#241;os. Escaso trabajo le cost&#243; convencer al guerrero Ejecutivo y a los brujos Legislativos de que aquel paso patri&#243;tico enriquecer&#237;a en corto tiempo a la comunidad, y de que luego estar&#237;an todos los sedientos abor&#237;genes en posibilidad de beber (cada vez que hicieran una pausa en la recolecci&#243;n de cabezas) de beber un refresco bien fr&#237;o, cuya f&#243;rmula m&#225;gica &#233;l mismo proporcionar&#237;a. Cuando los miembros de la C&#225;mara, despu&#233;s de un breve pero luminoso esfuerzo intelectual, se dieron cuenta de tales ventajas, sintieron hervir su amor a la patria y en tres d&#237;as promulgaron un decreto exigiendo al pueblo que acelerara la producci&#243;n de cabezas reducidas. &amp;#8212; To Be Continued&amp;#8230;.. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa extravagante. Adem&#225;s, como ten&#237;a los ojos azules y un vago acento extranjero, el Presidente y el Ministro de Relaciones Exteriores lo trataban con singular respeto, temerosos de provocar incidentes internacionales. Tan pobre y m&#237;sero estaba, que cierto d&#237;a se intern&#243; en la selva en busca de hierbas para alimentarse. Hab&#237;a caminado cosa de varios metros sin atreverse a volver el rostro, cuando por pura casualidad vio a trav&#233;s de la maleza dos ojos ind&#237;genas que lo observaban decididamente. Un largo estremecimiento recorri&#243; la sensitiva espalda de Mr. Taylor. Pero Mr. Taylor, intr&#233;pido, arrostr&#243; el peligro y sigui&#243; su camino silbando como si nada hubiera pasado. De un salto (que no hay para qu&#233; llamar felino) el nativo se le puso enfrente y exclam&#243;: -Buy head? Money, money. A pesar de que el ingl&#233;s no pod&#237;a ser peor, Mr. Taylor, algo indispuesto, sac&#243; en claro que el ind&#237;gena le ofrec&#237;a en venta una cabeza de hombre, curiosamente reducida, que tra&#237;a en la mano. Es innecesario decir que Mr. Taylor no estaba en capacidad de comprarla; pero como aparent&#243; no comprender, el indio se sinti&#243; terriblemente disminuido por no hablar bien el ingl&#233;s, y se la regal&#243; pidi&#233;ndole disculpas. Grande fue el regocijo con que Mr. Taylor regres&#243; a su choza. Esa noche, acostado boca arriba sobre la precaria estera de palma que le serv&#237;a de lecho, interrumpido tan solo por el zumbar de las moscas acaloradas que revoloteaban en torno haci&#233;ndose obscenamente el amor, Mr. Taylor contempl&#243; con deleite durante un buen rato su curiosa adquisici&#243;n. El mayor goce est&#233;tico lo extra&#237;a de contar, uno por uno, los pelos de la barba y el bigote, y de ver de frente el par de ojillos entre ir&#243;nicos que parec&#237;an sonre&#237;rle agradecidos por aquella deferencia. Hombre de vasta cultura, Mr. Taylor sol&#237;a entregarse a la contemplaci&#243;n; pero esta vez en seguida se aburri&#243; de sus reflexiones filos&#243;ficas y dispuso obsequiar la cabeza a un t&#237;o suyo, Mr. Rolston, residente en Nueva York, quien desde la m&#225;s tierna infancia hab&#237;a revelado una fuerte inclinaci&#243;n por las manifestaciones culturales de los pueblos hispanoamericanos. Pocos d&#237;as despu&#233;s el t&#237;o de Mr. Taylor le pidi&#243; -previa indagaci&#243;n sobre el estado de su importante salud- que por favor lo complaciera con cinco m&#225;s. Mr. Taylor accedi&#243; gustoso al capricho de Mr. Rolston y -no se sabe de qu&#233; modo- a vuelta de correo &amp;#8220;ten&#237;a mucho agrado en satisfacer sus deseos&amp;#8221;. Muy reconocido, Mr. Rolston le solicit&#243; otras diez. Mr. Taylor se sinti&#243; &amp;#8220;halagad&#237;simo de poder servirlo&amp;#8221;. Pero cuando pasado un mes aqu&#233;l le rog&#243; el env&#237;o de veinte, Mr. Taylor, hombre rudo y barbado pero de refinada sensibilidad art&#237;stica, tuvo el presentimiento de que el hermano de su madre estaba haciendo negocio con ellas. Bueno, si lo quieren saber, as&#237; era. Con toda franqueza, Mr. Rolston se lo dio a entender en una inspirada carta cuyos t&#233;rminos resueltamente comerciales hicieron vibrar como nunca las cuerdas del sensible esp&#237;ritu de Mr. Taylor. De inmediato concertaron una sociedad en la que Mr. Taylor se compromet&#237;a a obtener y remitir cabezas humanas reducidas en escala industrial, en tanto que Mr. Rolston las vender&#237;a lo mejor que pudiera en su pa&#237;s. Los primeros d&#237;as hubo algunas molestas dificultades con ciertos tipos del lugar. Pero Mr. Taylor, que en Boston hab&#237;a logrado las mejores notas con un ensayo sobre Joseph Henry Silliman, se revel&#243; como pol&#237;tico y obtuvo de las autoridades no s&#243;lo el permiso necesario para exportar, sino, adem&#225;s, una concesi&#243;n exclusiva por noventa y nueve a&#241;os. Escaso trabajo le cost&#243; convencer al guerrero Ejecutivo y a los brujos Legislativos de que aquel paso patri&#243;tico enriquecer&#237;a en corto tiempo a la comunidad, y de que luego estar&#237;an todos los sedientos abor&#237;genes en posibilidad de beber (cada vez que hicieran una pausa en la recolecci&#243;n de cabezas) de beber un refresco bien fr&#237;o, cuya f&#243;rmula m&#225;gica &#233;l mismo proporcionar&#237;a. Cuando los miembros de la C&#225;mara, despu&#233;s de un breve pero luminoso esfuerzo intelectual, se dieron cuenta de tales ventajas, sintieron hervir su amor a la patria y en tres d&#237;as promulgaron un decreto exigiendo al pueblo que acelerara la producci&#243;n de cabezas reducidas. &amp;#8212; To Be Continued&amp;#8230;.. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-06-05,24656067</guid>
      <pubDate>Fri, 05 Jun 2009 07:24:27 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE048-Mr_Taylor_Part_1.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, audio cuento, literatura hispanoamericana, augusto monterroso</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #048 &#8211; Mr. Taylor, Part I</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152473-VEE-048-%E2%80%93-Mr-Taylor-Part-I</link>
      <description>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa ext...</description>
      <itunes:subtitle>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa extravagante. Adem&#225;s, como ten&#237;a los ojos azules y un vago acento extranjero, el Presidente y el Ministro de Relaciones Exteriores lo trataban con singular respeto, temerosos de provocar incidentes internacionales. Tan pobre y m&#237;sero estaba, que cierto d&#237;a se intern&#243; en la selva en busca de hierbas para alimentarse. Hab&#237;a caminado cosa de varios metros sin atreverse a volver el rostro, cuando por pura casualidad vio a trav&#233;s de la maleza dos ojos ind&#237;genas que lo observaban decididamente. Un largo estremecimiento recorri&#243; la sensitiva espalda de Mr. Taylor. Pero Mr. Taylor, intr&#233;pido, arrostr&#243; el peligro y sigui&#243; su camino silbando como si nada hubiera pasado. De un salto (que no hay para qu&#233; llamar felino) el nativo se le puso enfrente y exclam&#243;: -Buy head? Money, money. A pesar de que el ingl&#233;s no pod&#237;a ser peor, Mr. Taylor, algo indispuesto, sac&#243; en claro que el ind&#237;gena le ofrec&#237;a en venta una cabeza de hombre, curiosamente reducida, que tra&#237;a en la mano. Es innecesario decir que Mr. Taylor no estaba en capacidad de comprarla; pero como aparent&#243; no comprender, el indio se sinti&#243; terriblemente disminuido por no hablar bien el ingl&#233;s, y se la regal&#243; pidi&#233;ndole disculpas. Grande fue el regocijo con que Mr. Taylor regres&#243; a su choza. Esa noche, acostado boca arriba sobre la precaria estera de palma que le serv&#237;a de lecho, interrumpido tan solo por el zumbar de las moscas acaloradas que revoloteaban en torno haci&#233;ndose obscenamente el amor, Mr. Taylor contempl&#243; con deleite durante un buen rato su curiosa adquisici&#243;n. El mayor goce est&#233;tico lo extra&#237;a de contar, uno por uno, los pelos de la barba y el bigote, y de ver de frente el par de ojillos entre ir&#243;nicos que parec&#237;an sonre&#237;rle agradecidos por aquella deferencia. Hombre de vasta cultura, Mr. Taylor sol&#237;a entregarse a la contemplaci&#243;n; pero esta vez en seguida se aburri&#243; de sus reflexiones filos&#243;ficas y dispuso obsequiar la cabeza a un t&#237;o suyo, Mr. Rolston, residente en Nueva York, quien desde la m&#225;s tierna infancia hab&#237;a revelado una fuerte inclinaci&#243;n por las manifestaciones culturales de los pueblos hispanoamericanos. Pocos d&#237;as despu&#233;s el t&#237;o de Mr. Taylor le pidi&#243; -previa indagaci&#243;n sobre el estado de su importante salud- que por favor lo complaciera con cinco m&#225;s. Mr. Taylor accedi&#243; gustoso al capricho de Mr. Rolston y -no se sabe de qu&#233; modo- a vuelta de correo &amp;#8220;ten&#237;a mucho agrado en satisfacer sus deseos&amp;#8221;. Muy reconocido, Mr. Rolston le solicit&#243; otras diez. Mr. Taylor se sinti&#243; &amp;#8220;halagad&#237;simo de poder servirlo&amp;#8221;. Pero cuando pasado un mes aqu&#233;l le rog&#243; el env&#237;o de veinte, Mr. Taylor, hombre rudo y barbado pero de refinada sensibilidad art&#237;stica, tuvo el presentimiento de que el hermano de su madre estaba haciendo negocio con ellas. Bueno, si lo quieren saber, as&#237; era. Con toda franqueza, Mr. Rolston se lo dio a entender en una inspirada carta cuyos t&#233;rminos resueltamente comerciales hicieron vibrar como nunca las cuerdas del sensible esp&#237;ritu de Mr. Taylor. De inmediato concertaron una sociedad en la que Mr. Taylor se compromet&#237;a a obtener y remitir cabezas humanas reducidas en escala industrial, en tanto que Mr. Rolston las vender&#237;a lo mejor que pudiera en su pa&#237;s. Los primeros d&#237;as hubo algunas molestas dificultades con ciertos tipos del lugar. Pero Mr. Taylor, que en Boston hab&#237;a logrado las mejores notas con un ensayo sobre Joseph Henry Silliman, se revel&#243; como pol&#237;tico y obtuvo de las autoridades no s&#243;lo el permiso necesario para exportar, sino, adem&#225;s, una concesi&#243;n exclusiva por noventa y nueve a&#241;os. Escaso trabajo le cost&#243; convencer al guerrero Ejecutivo y a los brujos Legislativos de que aquel paso patri&#243;tico enriquecer&#237;a en corto tiempo a la comunidad, y de que luego estar&#237;an todos los sedientos abor&#237;genes en posibilidad de beber (cada vez que hicieran una pausa en la recolecci&#243;n de cabezas) de beber un refresco bien fr&#237;o, cuya f&#243;rmula m&#225;gica &#233;l mismo proporcionar&#237;a. Cuando los miembros de la C&#225;mara, despu&#233;s de un breve pero luminoso esfuerzo intelectual, se dieron cuenta de tales ventajas, sintieron hervir su amor a la patria y en tres d&#237;as promulgaron un decreto exigiendo al pueblo que acelerara la producci&#243;n de cabezas reducidas. Click here for Part 2</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>&#8220;Mister Taylor&#8221; Escrito por Augusto Monterroso -Menos rara, aunque sin duda m&#225;s ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amaz&#243;nica. Se sabe que en 1937 sali&#243; de Boston, Massachusetts, en donde hab&#237;a pulido su esp&#237;ritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en Am&#233;rica del Sur, en la regi&#243;n del Amazonas, conviviendo con los ind&#237;genas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar. Por sus ojeras y su aspecto fam&#233;lico pronto lleg&#243; a ser conocido all&#237; como &amp;#8220;el gringo pobre&amp;#8221;, y los ni&#241;os de la escuela hasta lo se&#241;alaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no aflig&#237;a la humilde condici&#243;n de Mr. Taylor porque hab&#237;a le&#237;do en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra. En pocas semanas los naturales se acostumbraron a &#233;l y a su ropa extravagante. Adem&#225;s, como ten&#237;a los ojos azules y un vago acento extranjero, el Presidente y el Ministro de Relaciones Exteriores lo trataban con singular respeto, temerosos de provocar incidentes internacionales. Tan pobre y m&#237;sero estaba, que cierto d&#237;a se intern&#243; en la selva en busca de hierbas para alimentarse. Hab&#237;a caminado cosa de varios metros sin atreverse a volver el rostro, cuando por pura casualidad vio a trav&#233;s de la maleza dos ojos ind&#237;genas que lo observaban decididamente. Un largo estremecimiento recorri&#243; la sensitiva espalda de Mr. Taylor. Pero Mr. Taylor, intr&#233;pido, arrostr&#243; el peligro y sigui&#243; su camino silbando como si nada hubiera pasado. De un salto (que no hay para qu&#233; llamar felino) el nativo se le puso enfrente y exclam&#243;: -Buy head? Money, money. A pesar de que el ingl&#233;s no pod&#237;a ser peor, Mr. Taylor, algo indispuesto, sac&#243; en claro que el ind&#237;gena le ofrec&#237;a en venta una cabeza de hombre, curiosamente reducida, que tra&#237;a en la mano. Es innecesario decir que Mr. Taylor no estaba en capacidad de comprarla; pero como aparent&#243; no comprender, el indio se sinti&#243; terriblemente disminuido por no hablar bien el ingl&#233;s, y se la regal&#243; pidi&#233;ndole disculpas. Grande fue el regocijo con que Mr. Taylor regres&#243; a su choza. Esa noche, acostado boca arriba sobre la precaria estera de palma que le serv&#237;a de lecho, interrumpido tan solo por el zumbar de las moscas acaloradas que revoloteaban en torno haci&#233;ndose obscenamente el amor, Mr. Taylor contempl&#243; con deleite durante un buen rato su curiosa adquisici&#243;n. El mayor goce est&#233;tico lo extra&#237;a de contar, uno por uno, los pelos de la barba y el bigote, y de ver de frente el par de ojillos entre ir&#243;nicos que parec&#237;an sonre&#237;rle agradecidos por aquella deferencia. Hombre de vasta cultura, Mr. Taylor sol&#237;a entregarse a la contemplaci&#243;n; pero esta vez en seguida se aburri&#243; de sus reflexiones filos&#243;ficas y dispuso obsequiar la cabeza a un t&#237;o suyo, Mr. Rolston, residente en Nueva York, quien desde la m&#225;s tierna infancia hab&#237;a revelado una fuerte inclinaci&#243;n por las manifestaciones culturales de los pueblos hispanoamericanos. Pocos d&#237;as despu&#233;s el t&#237;o de Mr. Taylor le pidi&#243; -previa indagaci&#243;n sobre el estado de su importante salud- que por favor lo complaciera con cinco m&#225;s. Mr. Taylor accedi&#243; gustoso al capricho de Mr. Rolston y -no se sabe de qu&#233; modo- a vuelta de correo &amp;#8220;ten&#237;a mucho agrado en satisfacer sus deseos&amp;#8221;. Muy reconocido, Mr. Rolston le solicit&#243; otras diez. Mr. Taylor se sinti&#243; &amp;#8220;halagad&#237;simo de poder servirlo&amp;#8221;. Pero cuando pasado un mes aqu&#233;l le rog&#243; el env&#237;o de veinte, Mr. Taylor, hombre rudo y barbado pero de refinada sensibilidad art&#237;stica, tuvo el presentimiento de que el hermano de su madre estaba haciendo negocio con ellas. Bueno, si lo quieren saber, as&#237; era. Con toda franqueza, Mr. Rolston se lo dio a entender en una inspirada carta cuyos t&#233;rminos resueltamente comerciales hicieron vibrar como nunca las cuerdas del sensible esp&#237;ritu de Mr. Taylor. De inmediato concertaron una sociedad en la que Mr. Taylor se compromet&#237;a a obtener y remitir cabezas humanas reducidas en escala industrial, en tanto que Mr. Rolston las vender&#237;a lo mejor que pudiera en su pa&#237;s. Los primeros d&#237;as hubo algunas molestas dificultades con ciertos tipos del lugar. Pero Mr. Taylor, que en Boston hab&#237;a logrado las mejores notas con un ensayo sobre Joseph Henry Silliman, se revel&#243; como pol&#237;tico y obtuvo de las autoridades no s&#243;lo el permiso necesario para exportar, sino, adem&#225;s, una concesi&#243;n exclusiva por noventa y nueve a&#241;os. Escaso trabajo le cost&#243; convencer al guerrero Ejecutivo y a los brujos Legislativos de que aquel paso patri&#243;tico enriquecer&#237;a en corto tiempo a la comunidad, y de que luego estar&#237;an todos los sedientos abor&#237;genes en posibilidad de beber (cada vez que hicieran una pausa en la recolecci&#243;n de cabezas) de beber un refresco bien fr&#237;o, cuya f&#243;rmula m&#225;gica &#233;l mismo proporcionar&#237;a. Cuando los miembros de la C&#225;mara, despu&#233;s de un breve pero luminoso esfuerzo intelectual, se dieron cuenta de tales ventajas, sintieron hervir su amor a la patria y en tres d&#237;as promulgaron un decreto exigiendo al pueblo que acelerara la producci&#243;n de cabezas reducidas. Click here for Part 2</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-06-05,25152473</guid>
      <pubDate>Fri, 05 Jun 2009 07:24:27 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/lSNj6HBA3cQ/VEE048MrTaylorPart1.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, audio cuento, literatura hispanoamericana, augusto monterroso</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #047 - Un hispano en USA, Part 2</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24555347-VEE-047-Un-hispano-en-USA-Part-2</link>
      <description>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there. ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-05-07,24555347</guid>
      <pubDate>Thu, 07 May 2009 05:59:36 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE047-LuisRojas.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, conversational spanish, advanced spanish, luis rojas, rojas spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #047 &#8211; Un hispano en USA, Part 2</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152475-VEE-047-%E2%80%93-Un-hispano-en-USA-Part-2</link>
      <description>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there.</description>
      <itunes:subtitle>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>This is the second part of an interview with Luis Rojas of Rojas Spanish. In this chat Luis shares his opinion of Pres. Barack Obama and we also talk a little about U.S. foreign policy as it relates to Cuba. My thanks to Luis for spending so much time with me on Skype recording this conversation. The transatlantic phone connection isn&amp;#8217;t always the greatest. To listen to Part 1 of this conversation please visit Luis&amp;#8217; web site, Rojas Spanish Podcast. Be sure to check out his cultural video language-learning program and online Spanish-language community while you&amp;#8217;re there.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-05-07,25152475</guid>
      <pubDate>Thu, 07 May 2009 05:59:36 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/97L53dveJnE/VEE047-LuisRojas.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, conversational spanish, advanced spanish, luis rojas, rojas spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #046 - Introducing ReVerb Spanish</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24523397-VEE-046-Introducing-ReVerb-Spanish</link>
      <description>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienv...</description>
      <itunes:subtitle>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&#8221;. La segunda dec&#237;a: &#8220;La casa es chica, pero el coraz&#243;n es grande&#8221;. La tercera dec&#237;a: &#8220;La presencia del hu&#233;sped es suave como el c&#233;sped&#8221;. La cuarta dec&#237;a: &#8220;Somos pobres de verdad, pero no de voluntad&#8221;. La quinta dec&#237;a: &#8220;Este cartel anula todos los anteriores. Raj&#225;, perro&#8221;. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&#8221;. La segunda dec&#237;a: &#8220;La casa es chica, pero el coraz&#243;n es grande&#8221;. La tercera dec&#237;a: &#8220;La presencia del hu&#233;sped es suave como el c&#233;sped&#8221;. La cuarta dec&#237;a: &#8220;Somos pobres de verdad, pero no de voluntad&#8221;. La quinta dec&#237;a: &#8220;Este cartel anula todos los anteriores. Raj&#225;, perro&#8221;. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-30,24523397</guid>
      <pubDate>Thu, 30 Apr 2009 15:26:40 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE046-ReVerbIntro.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, learn spanish, Get it Right! Spanish tips, spanish verbs, spanish grammar, Spanish Verb Drills, spanish audio, spanish verb conjugations, reverb spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #046 &#8211; Introducing ReVerb Spanish</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152476-VEE-046-%E2%80%93-Introducing-ReVerb-Spanish</link>
      <description>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienv...</description>
      <itunes:subtitle>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&#8221;. La segunda dec&#237;a: &#8220;La casa es chica, pero el coraz&#243;n es grande&#8221;. La tercera dec&#237;a: &#8220;La presencia del hu&#233;sped es suave como el c&#233;sped&#8221;. La cuarta dec&#237;a: &#8220;Somos pobres de verdad, pero no de voluntad&#8221;. La quinta dec&#237;a: &#8220;Este cartel anula todos los anteriores. Raj&#225;, perro&#8221;.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>This podcast is an introduction to my latest web project: ReVerb Spanish. If I do it right, it is going to help you review, relearn and remember the different meanings and conjugations of Spanish verbs. This podcast contains 3 separate ReVerb Spanish episodes in one sitting. It includes the general introduction, a segment about Conocer vs. Saber and then an audio verb drill of the verb SER. Also, as a bonus, I&amp;#8217;ve thrown in a micro relato by Julio Cort&#225;zar. Below is the text of that story. What more could you ask for? Enjoy! Haga como si estuviera en casa: Un micro-relato de Julio Cort&#225;zar Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que dec&#237;a: &amp;#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&amp;#8221;. Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compr&#243; o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera dec&#237;a: &#8220;Bienvenidos los que llegan a este hogar&#8221;. La segunda dec&#237;a: &#8220;La casa es chica, pero el coraz&#243;n es grande&#8221;. La tercera dec&#237;a: &#8220;La presencia del hu&#233;sped es suave como el c&#233;sped&#8221;. La cuarta dec&#237;a: &#8220;Somos pobres de verdad, pero no de voluntad&#8221;. La quinta dec&#237;a: &#8220;Este cartel anula todos los anteriores. Raj&#225;, perro&#8221;.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-30,25152476</guid>
      <pubDate>Thu, 30 Apr 2009 15:26:40 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/eErNSw3M-Xg/VEE046-ReVerbIntro.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, learn spanish, Get it Right! Spanish tips, spanish verbs, spanish grammar, Spanish Verb Drills, spanish audio, spanish verb conjugations, reverb spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>Eleena la Loca</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24523398-Eleena-la-Loca</link>
      <description>Something is not right with me these days. Estoy chiflada, me falta un tornillo, &#161;&#161;me he vuelto loca!! Listen to this podcast to find out why. P.S. The snoring in the background isn&amp;#8217;t me. It&amp;#8217;s Cody catching up on his beauty sleep. ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>Something is not right with me these days. Estoy chiflada, me falta un tornillo, &#161;&#161;me he vuelto loca!! Listen to this podcast to find out why. P.S. The snoring in the background isn&amp;#8217;t me. It&amp;#8217;s Cody catching up on his beauty sleep. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Something is not right with me these days. Estoy chiflada, me falta un tornillo, &#161;&#161;me he vuelto loca!! Listen to this podcast to find out why. P.S. The snoring in the background isn&amp;#8217;t me. It&amp;#8217;s Cody catching up on his beauty sleep. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-29,24523398</guid>
      <pubDate>Wed, 29 Apr 2009 18:08:42 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/4RIPKYfLlEU/VEEReVerbIntro.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, podcast announcement</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #045 &#8211; &#161;Piratas!</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25393782-VEE-045-%E2%80%93-%C2%A1Piratas</link>
      <description>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</description>
      <itunes:subtitle>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-18,25393782</guid>
      <pubDate>Sat, 18 Apr 2009 22:21:04 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE045-Piratas.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, conversational spanish, Somalian pirates, piratas</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #045 - &#161;Piratas!</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24468794-VEE-045-%C2%A1Piratas</link>
      <description>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-18,24468794</guid>
      <pubDate>Sat, 18 Apr 2009 21:21:04 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE045-Piratas.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, conversational spanish, Somalian pirates, piratas</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #045 &#8211; &#161;Piratas!</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152477-VEE-045-%E2%80%93-%C2%A1Piratas</link>
      <description>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</description>
      <itunes:subtitle>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>(Almost) everything you ever wanted to know about Somalian pirates but were too afraid to ask. Why are young Somalian men turning to piracy? How much money does a Somalian pirate make? What exactly does a pirate spend his cut of the ransom money on? Get the answers to these questions and more in this podcast. (P.S. Based on the accent and a very obvious clue given in the podcast, can you guess where my friend Eugenio is from?) &#161;Piratas! transcript: Spanish text with English translation of key words and phrases used in the conversation. $2.50 Click &amp;#8220;Buy Now&amp;#8221; button to purchase and download.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-18,25152477</guid>
      <pubDate>Sat, 18 Apr 2009 21:21:04 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/UJpXjCcoYks/VEE045-Piratas.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, conversational spanish, Somalian pirates, piratas</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #044 &#8211; La &#218;ltima Cena</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25393783-VEE-044-%E2%80%93-La-%C3%9Altima-Cena</link>
      <description>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</description>
      <itunes:subtitle>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-08,25393783</guid>
      <pubDate>Wed, 08 Apr 2009 11:50:23 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/YwGl40JDTes/VEE044-UltimaCena.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, advanced spanish, Leonardo Da Vinci, john varriano, the last supper painting, history podcast, la &#250;ltima cena</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #044 - La &#218;ltima Cena</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24427133-VEE-044-La-%C3%9Altima-Cena</link>
      <description>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. The transcript with the recipe mentioned in this podcast will be posted later. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. The transcript with the recipe mentioned in this podcast will be posted later. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. The transcript with the recipe mentioned in this podcast will be posted later. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-08,24427133</guid>
      <pubDate>Wed, 08 Apr 2009 10:50:23 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE044-UltimaCena.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, advanced spanish, Leonardo Da Vinci, john varriano, the last supper painting, history podcast, la &#250;ltima cena</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #044 &#8211; La &#218;ltima Cena</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152478-VEE-044-%E2%80%93-La-%C3%9Altima-Cena</link>
      <description>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</description>
      <itunes:subtitle>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Another history podcast, this time about Leonardo da Vinci&amp;#8217;s famous painting, &amp;#8220;The Last Supper.&amp;#8221; Prof. John Varriano, whose research is what prompted me to do this podcast, is an art history professor at Mt. Holyoke College in South Hadley, Mass. Want to learn more about Leonardo da Vinci, the original Renaissance Man? The Museum of Science in Boston, Mass. has an excellent web site that covers Leonardo the Scientist, Leonardo the Inventor and Leonardo the Artist. Music in this episode: &amp;#8220;Morir non puo il mio cuore&amp;#8221; and &amp;#8220;Cantiem lieti cantiamo&amp;#8221; sung by The Hilliard Ensemble The transcript of this episode, &amp;#8220;La &#218;ltima Cena&amp;#8221;,&#160; is six-pages long. It contains the complete Spanish dialogue of the conversation plus the recipe with cooking instructions. $2.50</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-04-08,25152478</guid>
      <pubDate>Wed, 08 Apr 2009 10:50:23 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/YwGl40JDTes/VEE044-UltimaCena.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, advanced spanish, Leonardo Da Vinci, john varriano, the last supper painting, history podcast, la &#250;ltima cena</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #043 &#8211; El miedo al mono</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25393784-VEE-043-%E2%80%93-El-miedo-al-mono</link>
      <description>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</description>
      <itunes:subtitle>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-29,25393784</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Mar 2009 06:32:33 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE043-Darwin.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, conversational spanish, advanced spanish, Charles Darwin, theory of evolution, 150th anniversary of origin of species, darwinism in spain</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #043 - El miedo al mono</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24380951-VEE-043-El-miedo-al-mono</link>
      <description>Una charla con Luis, (una de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno! ShareThis</description>
      <itunes:subtitle>Una charla con Luis, (una de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno! ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Una charla con Luis, (una de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno! ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-29,24380951</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Mar 2009 05:32:33 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE043-Darwin.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, conversational spanish, advanced spanish, Charles Darwin, theory of evolution, 150th anniversary of origin of species, darwinism in spain</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #043 &#8211; El miedo al mono</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152479-VEE-043-%E2%80%93-El-miedo-al-mono</link>
      <description>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</description>
      <itunes:subtitle>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Una charla con Luis, (uno de los lectores de Cody&amp;#8217;s Cuentos) sobre la historia de Darwinismo en Espa&#241;a. If you look closely at the bottle&amp;#8217;s label you can see the funny inscription ["Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento"] on the monkey&amp;#8217;s parchment. The monkey man is obviously a simian version of Charles Darwin. &#161;Qu&#233; bueno!</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-29,25152479</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Mar 2009 05:32:33 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE043-Darwin.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, conversational spanish, advanced spanish, Charles Darwin, theory of evolution, 150th anniversary of origin of species, darwinism in spain</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #042 &#8211; El talentoso Sr. Huntington</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25393786-VEE-042-%E2%80%93-El-talentoso-Sr-Huntington</link>
      <description>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, conside...</description>
      <itunes:subtitle>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.)</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.)</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-18,25393786</guid>
      <pubDate>Wed, 18 Mar 2009 16:03:08 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/l7RMC2JpT5c/VEE042-Huntington.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, arqueologia, hispanic society of america, arte espa&#241;ol, archer milton huntington</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #042 &#8211; El talentoso Sr. Huntington</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152480-VEE-042-%E2%80%93-El-talentoso-Sr-Huntington</link>
      <description>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, conside...</description>
      <itunes:subtitle>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.)</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.)</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-18,25152480</guid>
      <pubDate>Wed, 18 Mar 2009 15:03:08 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/l7RMC2JpT5c/VEE042-Huntington.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, arqueologia, hispanic society of america, arte espa&#241;ol, archer milton huntington</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #042 - El talentoso Sr. Huntington</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24324332-VEE-042-El-talentoso-Sr-Huntington</link>
      <description>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, conside...</description>
      <itunes:subtitle>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.) ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Uno de los mecenas de arte y cultura espa&#241;oles m&#225;s importante en la historia no es un espa&#241;ol ni un europeo sino un norteamericano fil&#225;ntropo llamado Archer Milton Huntington. Nacido en Nueva York en 1870, Huntington fue un apasionado por la cultura y el arte espa&#241;oles de todas las &#233;pocas. Hijo adoptado de un magnate de ferrocarriles en EE.UU. Huntington creci&#243; en un ambiente social muy culto y muy rico con maestros privados y muchas oportunidades de viajar a Europa. Realiz&#243; sus primeros viajes a Espa&#241;a atra&#237;do por la figura del Cid Campeador. Huntington hizo una edici&#243;n en ingl&#233;s del famoso Poema del Cid. Tambi&#233;n, a Huntington le fascinaba la arqueolog&#237;a. De hecho el sue&#241;o de Huntington era hacerse un verdadero arque&#243;logo. En 1898 tuvo su oportunidad de cumplir su sue&#241;o. En aquel a&#241;o Huntington emprendi&#243; un viaje a Espa&#241;a dirigi&#233;ndose a Sevilla, a la b&#250;squeda de libros y tambi&#233;n para sumergirse en la cultura. Cerca de Sevilla est&#225;n las ruinas de la ciudad romana de It&#225;lica, considerada secularmente como Sevilla la Vieja y durante su estancia en Espa&#241;a, Huntington conoci&#243; al arque&#243;logo franc&#233;s Arthur Engel, quien le ofreci&#243; la posibilidad de continuar sus excavaciones en un terreno que ten&#237;a arrendado y que se dispon&#237;a a abandonar. Sin vacilar, Huntington se hizo cargo del arriendo del terreno y comenz&#243; as&#237; a excavar en It&#225;lica, a las afueras de la ciudad romana, en una zona de necr&#243;polis. Pudo as&#237; palpar de primera mano los vestigios y las huellas de los habitantes de la antigua e ilustre ciudad romana de Hispania fundada por Pubio Cornelio Escupi&#243;n el Africano. La excavaci&#243;n, iniciada en febrero de 1898, hubo de ser bruscamente interrumpida en abril por el estallido de la Guerra de Cuba, pero la experiencia hab&#237;a sido, en opini&#243;n de Huntington, formidable. Huntington, un gran bibli&#243;filo, se dedic&#243; por entero al conocimiento de la cultura hispana y a crear un museo para su estudio y difusi&#243;n. En *1908, diez a&#241;os despu&#233;s de su primera experiencia en It&#225;lica, Huntington fund&#243; la Sociedad Hisp&#225;nica de Am&#233;rica (Hispanic Society of America) que hoy en d&#237;a es uno de los museos m&#225;s importantes de la cultura espa&#241;ola fuera de Espa&#241;a. Ubicada en la ciudad de Nueva York, la Sociedad Hisp&#225;nica tiene una biblioteca con una gran colecci&#243;n de m&#225;s de 250.000 libros que tienen que ver con Espa&#241;a, Portugal y sus colonias. De esta cifra, 15.000 de estos fueron imprimidos antes del s. XVII. La biblioteca tambi&#233;n contiene varios de las escritos de Sor Juana In&#233;s de la Cruz, una de los escritoras m&#225;s importantes en la historia de la lengua espa&#241;ola. Ahora, en 2009, por primera vez en Espa&#241;a, se muestra la colecci&#243;n arqueol&#243;gica del se&#241;or Huntington. Hasta el 30 de abril de 2009, se puede ver la colecci&#243;n en el Museo Arqueol&#243;gico Regional de Madrid. Luego, entre mayo y julio, se puede verla en Sevilla en el Centro Cultural de la Fundaci&#243;n Cajasol. (*Correction: Huntington founded the Hispanic Society of America in 1904 and opened the museum in 1908.) ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-18,24324332</guid>
      <pubDate>Wed, 18 Mar 2009 15:03:08 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE042-Huntington.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, arqueologia, hispanic society of america, arte espa&#241;ol, archer milton huntington</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #041 - Las medias de los flamencos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24242416-VEE-041-Las-medias-de-los-flamencos</link>
      <description>Un cuento uruguayo, escrito por Horacio Quiroga Click here for a Spanish-English glossary of some words in this story. Cierta vez las v&#237;boras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos, y a los yacar&#233;s y a los peces. Los peces, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del r&#237;o, los peces estaban asomados a la arena, y aplaud&#237;an con la cola. Los yacar&#233;s, para adornarse bien, se hab&#237;an puesto en el pescuezo un collar de pl&#225;tanos, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se hab&#237;an pegado escamas de peces en todo el cuerpo, y caminaban mene&#225;ndose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del r&#237;o, los peces les gritaban haci&#233;ndoles burla. Las ranas se hab&#237;an perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Adem&#225;s, cada una llevaba colgada, como un farolito, una luci&#233;rnaga que se balanceaba. Pero las que estaban hermos&#237;simas eran las v&#237;boras. Todas, sin excepci&#243;n, estaban vestidas con traje de bailarina,...</description>
      <itunes:subtitle>Un cuento uruguayo, escrito por Horacio Quiroga Click here for a Spanish-English glossary of some words in this story. Cierta vez las v&#237;boras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos, y a los yacar&#233;s y a los peces. Los peces, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del r&#237;o, los peces estaban asomados a la arena, y aplaud&#237;an con la cola. Los yacar&#233;s, para adornarse bien, se hab&#237;an puesto en el pescuezo un collar de pl&#225;tanos, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se hab&#237;an pegado escamas de peces en todo el cuerpo, y caminaban mene&#225;ndose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del r&#237;o, los peces les gritaban haci&#233;ndoles burla. Las ranas se hab&#237;an perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Adem&#225;s, cada una llevaba colgada, como un farolito, una luci&#233;rnaga que se balanceaba. Pero las que estaban hermos&#237;simas eran las v&#237;boras. Todas, sin excepci&#243;n, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada v&#237;bora. Las v&#237;boras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yarar&#225;s, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque as&#237; es el color de las yarar&#225;s. Y las m&#225;s espl&#233;ndidas de todas eran las v&#237;boras de que estaban vestidas con largu&#237;simas gasas rojas, y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las v&#237;boras danzaban y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola, todos los invitados aplaud&#237;an como locos. S&#243;lo los flamencos, que entonces ten&#237;an las patas blancas, y tienen como ahora la nariz muy gruesa y torcida, s&#243;lo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia, no hab&#237;an sabido c&#243;mo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las v&#237;boras de coral. Cada vez que una v&#237;bora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se mor&#237;an de envidia. Un flamenco dijo entonces: &#8212;Yo s&#233; lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las v&#237;boras de coral se van a enamorar de nosotros. Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el r&#237;o y fueron a golpear en un almac&#233;n del pueblo. &#8212;&#161;Tan-tan! &#8212;pegaron con las patas. &#8212;&#191;Qui&#233;n es? &#8212;respondi&#243; el almacenero. &#8212;Somos los flamencos. &#191;Tiene medias coloradas, blancas y negras? &#8212;No, no hay &#8212;contest&#243; el almacenero&#8212;. &#191;Est&#225;n locos? En ninguna parte van a encontrar medias as&#237;. Los flamencos fueron entonces a otro almac&#233;n. &#8212;&#161;Tan-tan! &#191;Tienes medias coloradas, blancas y negras? El almacenero contest&#243;: &#8212;&#191;C&#243;mo dice? &#191;Coloradas, blancas y negras? No hay medias as&#237; en ninguna parte. Ustedes est&#225;n locos. &#191;Qui&#233;nes son? &#8212;Somos los flamencos&#8212; respondieron ellos. Y el hombre dijo: &#8212;Entonces son con seguridad flamencos locos. Fueron a otro almac&#233;n. &#8212;&#161;Tan-tan! &#191;Tiene medias coloradas, blancas y negras? El almacenero grit&#243; : &#8212;&#191;De qu&#233; color? &#191;Coloradas, blancas y negras ? Solamente a p&#225;jaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias as&#237;. &#161;V&#225;yanse en seguida! Y el hombre los ech&#243; con la escoba. Los flamencos recorrieron as&#237; todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos. Entonces un tat&#250;, que hab&#237;a ido a tomar agua al r&#237;o se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haci&#233;ndoles un gran saludo: &#8212;&#161;Buenas noches, se&#241;ores flamencos! Yo s&#233; lo que ustedes buscan. No van a encontrar medias as&#237; en ning&#250;n almac&#233;n. Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendr&#225;n que pedirlas por encomienda postal. Mi cu&#241;ada, la lechuza, tiene medias as&#237;. P&#237;danselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y negras. Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza. Y le dijeron: &#8212;&#161;Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las v&#237;boras, y si nos ponemos esas medias, las v&#237;boras de coral se van a enamorar de nosotros. &#8212;&#161;Con mucho gusto! &#8212;respondi&#243; la lechuza&#8212;. Esperen un segundo, y vuelvo en seguida. Y echando a volar, dej&#243; solos a los flamencos; y al rato volvi&#243; con las medias. Pero no eran medias, sino cueros de v&#237;boras de coral, lind&#237;simos cueros, reci&#233;n sacados a las v&#237;boras que la lechuza hab&#237;a cazado. &#8212;Aqu&#237; est&#225;n las medias &#8212;les dijo la lechuza&#8212;. No se preocupen de nada, sino de una sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar entonces van a llorar. Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprend&#237;an bien qu&#233; gran peligro hab&#237;a para ellos en eso, y locos de alegr&#237;a se pusieron los cueros de las v&#237;boras como medias, metiendo las patas dentro de los cueros, que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile. Cuando vieron a tos flamencos con sus hermos&#237;simas medias, todos les tuvieron envidia. Las v&#237;boras quer&#237;an bailar con ellos &#250;nicamente, y como los flamencos no dejaban un Instante de mover las patas, las v&#237;boras no pod&#237;an ver bien de qu&#233; estaban hechas aquellas preciosas medias. Pero poco a poco, sin embargo, las v&#237;boras comenzaron a desconfiar. Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien. Las v&#237;boras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se agachaban tambi&#233;n tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos, porque la lengua de la v&#237;bora es como la mano de las personas. Pero los flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansad&#237;simos y ya no pod&#237;an m&#225;s. Las v&#237;boras de coral, que conocieron esto, pidieron en seguida a las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de cansados. Efectivamente, un minuto despu&#233;s, un flamenco, que ya no pod&#237;a m&#225;s, tropez&#243; con un yacar&#233;, se tambale&#243; y cay&#243; de costado. En seguida las v&#237;boras de coral corrieron con sus farolitos y alumbraron bien las patas de! flamenco. Y vieron qu&#233; eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que se oy&#243; desde la otra orilla del Paran&#225;. &#8212;&#161;No son medias!&#8212; gritaron las v&#237;boras&#8212;. &#161;Sabemos lo que es! &#161;Nos han enga&#241;ado! &#161;Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! &#161;Las medias que tienen son de v&#237;boras de coral! Al o&#237;r esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las v&#237;boras de coral se lanzaron sobre ellos, y enrosc&#225;ndose en sus patas les deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y les mord&#237;an tambi&#233;n las patas, para que murieran. Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro sin que las v&#237;boras de coral se desenroscaran de sus patas, Hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de medias, las v&#237;boras los dejaron libres, cansadas y arregl&#225;ndose las gasas de sus trajes de baile. Adem&#225;s, las v&#237;boras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque la mitad, por lo menos, de las v&#237;boras de coral que los hab&#237;an mordido eran venenosas. Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grand&#237;simo dolor y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las v&#237;boras. Pasaron d&#237;as y d&#237;as, y siempre sent&#237;an terrible ardor en las patas, y las ten&#237;an siempre de color de sangre, porque estaban envenenadas. De esto hace much&#237;simo tiempo. Y ahora todav&#237;a est&#225;n los flamencos casi todo el d&#237;a con sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas. A veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver c&#243;mo se encuentran. Pero los dolores del veneno vuelven en seguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan as&#237; horas enteras, porque no pueden estirarla. Esta es la historia de los flamencos, que antes ten&#237;an las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los peces saben por qu&#233; es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no pierden ocasi&#243;n de vengarse, comi&#233;ndose a cuanto pececito se acerca demasiado a burlarse de ellos. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Un cuento uruguayo, escrito por Horacio Quiroga Click here for a Spanish-English glossary of some words in this story. Cierta vez las v&#237;boras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos, y a los yacar&#233;s y a los peces. Los peces, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del r&#237;o, los peces estaban asomados a la arena, y aplaud&#237;an con la cola. Los yacar&#233;s, para adornarse bien, se hab&#237;an puesto en el pescuezo un collar de pl&#225;tanos, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se hab&#237;an pegado escamas de peces en todo el cuerpo, y caminaban mene&#225;ndose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del r&#237;o, los peces les gritaban haci&#233;ndoles burla. Las ranas se hab&#237;an perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Adem&#225;s, cada una llevaba colgada, como un farolito, una luci&#233;rnaga que se balanceaba. Pero las que estaban hermos&#237;simas eran las v&#237;boras. Todas, sin excepci&#243;n, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada v&#237;bora. Las v&#237;boras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yarar&#225;s, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque as&#237; es el color de las yarar&#225;s. Y las m&#225;s espl&#233;ndidas de todas eran las v&#237;boras de que estaban vestidas con largu&#237;simas gasas rojas, y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las v&#237;boras danzaban y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola, todos los invitados aplaud&#237;an como locos. S&#243;lo los flamencos, que entonces ten&#237;an las patas blancas, y tienen como ahora la nariz muy gruesa y torcida, s&#243;lo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia, no hab&#237;an sabido c&#243;mo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las v&#237;boras de coral. Cada vez que una v&#237;bora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se mor&#237;an de envidia. Un flamenco dijo entonces: &#8212;Yo s&#233; lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las v&#237;boras de coral se van a enamorar de nosotros. Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el r&#237;o y fueron a golpear en un almac&#233;n del pueblo. &#8212;&#161;Tan-tan! &#8212;pegaron con las patas. &#8212;&#191;Qui&#233;n es? &#8212;respondi&#243; el almacenero. &#8212;Somos los flamencos. &#191;Tiene medias coloradas, blancas y negras? &#8212;No, no hay &#8212;contest&#243; el almacenero&#8212;. &#191;Est&#225;n locos? En ninguna parte van a encontrar medias as&#237;. Los flamencos fueron entonces a otro almac&#233;n. &#8212;&#161;Tan-tan! &#191;Tienes medias coloradas, blancas y negras? El almacenero contest&#243;: &#8212;&#191;C&#243;mo dice? &#191;Coloradas, blancas y negras? No hay medias as&#237; en ninguna parte. Ustedes est&#225;n locos. &#191;Qui&#233;nes son? &#8212;Somos los flamencos&#8212; respondieron ellos. Y el hombre dijo: &#8212;Entonces son con seguridad flamencos locos. Fueron a otro almac&#233;n. &#8212;&#161;Tan-tan! &#191;Tiene medias coloradas, blancas y negras? El almacenero grit&#243; : &#8212;&#191;De qu&#233; color? &#191;Coloradas, blancas y negras ? Solamente a p&#225;jaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias as&#237;. &#161;V&#225;yanse en seguida! Y el hombre los ech&#243; con la escoba. Los flamencos recorrieron as&#237; todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos. Entonces un tat&#250;, que hab&#237;a ido a tomar agua al r&#237;o se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haci&#233;ndoles un gran saludo: &#8212;&#161;Buenas noches, se&#241;ores flamencos! Yo s&#233; lo que ustedes buscan. No van a encontrar medias as&#237; en ning&#250;n almac&#233;n. Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendr&#225;n que pedirlas por encomienda postal. Mi cu&#241;ada, la lechuza, tiene medias as&#237;. P&#237;danselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y negras. Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza. Y le dijeron: &#8212;&#161;Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las v&#237;boras, y si nos ponemos esas medias, las v&#237;boras de coral se van a enamorar de nosotros. &#8212;&#161;Con mucho gusto! &#8212;respondi&#243; la lechuza&#8212;. Esperen un segundo, y vuelvo en seguida. Y echando a volar, dej&#243; solos a los flamencos; y al rato volvi&#243; con las medias. Pero no eran medias, sino cueros de v&#237;boras de coral, lind&#237;simos cueros, reci&#233;n sacados a las v&#237;boras que la lechuza hab&#237;a cazado. &#8212;Aqu&#237; est&#225;n las medias &#8212;les dijo la lechuza&#8212;. No se preocupen de nada, sino de una sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar entonces van a llorar. Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprend&#237;an bien qu&#233; gran peligro hab&#237;a para ellos en eso, y locos de alegr&#237;a se pusieron los cueros de las v&#237;boras como medias, metiendo las patas dentro de los cueros, que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile. Cuando vieron a tos flamencos con sus hermos&#237;simas medias, todos les tuvieron envidia. Las v&#237;boras quer&#237;an bailar con ellos &#250;nicamente, y como los flamencos no dejaban un Instante de mover las patas, las v&#237;boras no pod&#237;an ver bien de qu&#233; estaban hechas aquellas preciosas medias. Pero poco a poco, sin embargo, las v&#237;boras comenzaron a desconfiar. Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien. Las v&#237;boras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se agachaban tambi&#233;n tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos, porque la lengua de la v&#237;bora es como la mano de las personas. Pero los flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansad&#237;simos y ya no pod&#237;an m&#225;s. Las v&#237;boras de coral, que conocieron esto, pidieron en seguida a las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de cansados. Efectivamente, un minuto despu&#233;s, un flamenco, que ya no pod&#237;a m&#225;s, tropez&#243; con un yacar&#233;, se tambale&#243; y cay&#243; de costado. En seguida las v&#237;boras de coral corrieron con sus farolitos y alumbraron bien las patas de! flamenco. Y vieron qu&#233; eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que se oy&#243; desde la otra orilla del Paran&#225;. &#8212;&#161;No son medias!&#8212; gritaron las v&#237;boras&#8212;. &#161;Sabemos lo que es! &#161;Nos han enga&#241;ado! &#161;Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! &#161;Las medias que tienen son de v&#237;boras de coral! Al o&#237;r esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las v&#237;boras de coral se lanzaron sobre ellos, y enrosc&#225;ndose en sus patas les deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y les mord&#237;an tambi&#233;n las patas, para que murieran. Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro sin que las v&#237;boras de coral se desenroscaran de sus patas, Hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de medias, las v&#237;boras los dejaron libres, cansadas y arregl&#225;ndose las gasas de sus trajes de baile. Adem&#225;s, las v&#237;boras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque la mitad, por lo menos, de las v&#237;boras de coral que los hab&#237;an mordido eran venenosas. Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grand&#237;simo dolor y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las v&#237;boras. Pasaron d&#237;as y d&#237;as, y siempre sent&#237;an terrible ardor en las patas, y las ten&#237;an siempre de color de sangre, porque estaban envenenadas. De esto hace much&#237;simo tiempo. Y ahora todav&#237;a est&#225;n los flamencos casi todo el d&#237;a con sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas. A veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver c&#243;mo se encuentran. Pero los dolores del veneno vuelven en seguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan as&#237; horas enteras, porque no pueden estirarla. Esta es la historia de los flamencos, que antes ten&#237;an las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los peces saben por qu&#233; es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no pierden ocasi&#243;n de vengarse, comi&#233;ndose a cuanto pececito se acerca demasiado a burlarse de ellos. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-03-03,24242416</guid>
      <pubDate>Tue, 03 Mar 2009 17:02:33 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/PAbOrRCWa48/VEE041-QuirogaFlamencos.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, espa&#241;ol, cuentos, horacio quiroga, audiocuentos, literatura hispanoamericana, medias de los flamencos</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #040 - Un d&#237;a de estos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24149416-VEE-040-Un-d%C3%ADa-de-estos</link>
      <description>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A glossary of words is here on the blog. A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura po...</description>
      <itunes:subtitle>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A glossary of words is here on the blog. A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura postiza. Parec&#237;a no pensar en lo que hac&#237;a, pero trabajaba con obstinaci&#243;n, pedaleando en la fresa incluso cuando no se serv&#237;a de ella. Despu&#233;s de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Sigui&#243; trabajando con la idea de que antes del almuerzo volver&#237;a a llover. La voz destemplada de su hijo de once a&#241;os lo sac&#243; de su abstracci&#243;n. -Pap&#225;. -Qu&#233;. -Dice el alcalde que si le sacas una muela. -Dile que no estoy aqu&#237;. Estaba puliendo un diente de oro. Lo retir&#243; a la distancia del brazo y lo examin&#243; con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvi&#243; a gritar su hijo. -Dice que s&#237; est&#225;s porque te est&#225; oyendo. El dentista sigui&#243; examinando el diente. S&#243;lo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo: -Mejor. Volvi&#243; a operar la fresa. De una cajita de cart&#243;n donde guardaba las cosas por hacer, sac&#243; un puente de varias piezas y empez&#243; a pulir el oro. -Pap&#225;. -Qu&#233;. A&#250;n no hab&#237;a cambiado de expresi&#243;n. -Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro. Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dej&#243; de pedalear en la fresa, la retir&#243; del sill&#243;n y abri&#243; por completo la gaveta inferior de la mesa. All&#237; estaba el rev&#243;lver. -Bueno -dijo-. Dile que venga a peg&#225;rmelo. Hizo girar el sill&#243;n hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareci&#243; en el umbral. Se hab&#237;a afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, ten&#237;a una barba de cinco d&#237;as. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperaci&#243;n. Cerr&#243; la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: -Si&#233;ntese. -Buenos d&#237;as -dijo el alcalde. -Buenos -dijo el dentista. Mientras herv&#237;an los instrumentos, el alcalde apoy&#243; el cr&#225;neo en el cabezal de la silla y se sinti&#243; mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sinti&#243; que el dentista se acercaba, el alcalde afirm&#243; los talones y abri&#243; la boca. Don Aurelio Escovar le movi&#243; la cara hacia la luz. Despu&#233;s de observar la muela da&#241;ada, ajust&#243; la mand&#237;bula con una cautelosa presi&#243;n de los dedos. -Tiene que ser sin anestesia -dijo. -&#191;Por qu&#233;? -Porque tiene un absceso. El alcalde lo mir&#243; en los ojos. -Est&#225; bien -dijo, y trat&#243; de sonre&#237;r. El dentista no le correspondi&#243;. Llev&#243; a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sac&#243; del agua con unas pinzas fr&#237;as, todav&#237;a sin apresurarse. Despu&#233;s rod&#243; la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdi&#243; de vista. Era una cordal inferior. El dentista abri&#243; las piernas y apret&#243; la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferr&#243; a las barras de la silla, descarg&#243; toda su fuerza en los pies y sinti&#243; un vac&#237;o helado en los ri&#241;ones, pero no solt&#243; un suspiro. El dentista s&#243;lo movi&#243; la mu&#241;eca. Sin rencor, m&#225;s bien con una amarga ternura, dijo: -Aqu&#237; nos paga veinte muertos, teniente. El alcalde sinti&#243; un crujido de huesos en la mand&#237;bula y sus ojos se llenaron de l&#225;grimas. Pero no suspir&#243; hasta que no sinti&#243; salir la muela. Entonces la vio a trav&#233;s de las l&#225;grimas. Le pareci&#243; tan extra&#241;a a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desaboton&#243; la guerrera y busc&#243; a tientas el pa&#241;uelo en el bolsillo del pantal&#243;n. El dentista le dio un trapo limpio. -S&#233;quese las l&#225;grimas -dijo. El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telara&#241;a polvorienta con huevos de ara&#241;a e insectos muertos. El dentista regres&#243; sec&#225;ndose las manos. &#8220;Acu&#233;stese -dijo- y haga buches de agua de sal.&#8221; El alcalde se puso de pie, se despidi&#243; con un displicente saludo militar, y se dirigi&#243; a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera. -Me pasa la cuenta -dijo. -&#191;A usted o al municipio? El alcalde no lo mir&#243;. Cerr&#243; la puerta, y dijo, a trav&#233;s de la red met&#225;lica. -Es la misma vaina. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A glossary of words is here on the blog. A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura postiza. Parec&#237;a no pensar en lo que hac&#237;a, pero trabajaba con obstinaci&#243;n, pedaleando en la fresa incluso cuando no se serv&#237;a de ella. Despu&#233;s de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Sigui&#243; trabajando con la idea de que antes del almuerzo volver&#237;a a llover. La voz destemplada de su hijo de once a&#241;os lo sac&#243; de su abstracci&#243;n. -Pap&#225;. -Qu&#233;. -Dice el alcalde que si le sacas una muela. -Dile que no estoy aqu&#237;. Estaba puliendo un diente de oro. Lo retir&#243; a la distancia del brazo y lo examin&#243; con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvi&#243; a gritar su hijo. -Dice que s&#237; est&#225;s porque te est&#225; oyendo. El dentista sigui&#243; examinando el diente. S&#243;lo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo: -Mejor. Volvi&#243; a operar la fresa. De una cajita de cart&#243;n donde guardaba las cosas por hacer, sac&#243; un puente de varias piezas y empez&#243; a pulir el oro. -Pap&#225;. -Qu&#233;. A&#250;n no hab&#237;a cambiado de expresi&#243;n. -Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro. Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dej&#243; de pedalear en la fresa, la retir&#243; del sill&#243;n y abri&#243; por completo la gaveta inferior de la mesa. All&#237; estaba el rev&#243;lver. -Bueno -dijo-. Dile que venga a peg&#225;rmelo. Hizo girar el sill&#243;n hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareci&#243; en el umbral. Se hab&#237;a afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, ten&#237;a una barba de cinco d&#237;as. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperaci&#243;n. Cerr&#243; la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: -Si&#233;ntese. -Buenos d&#237;as -dijo el alcalde. -Buenos -dijo el dentista. Mientras herv&#237;an los instrumentos, el alcalde apoy&#243; el cr&#225;neo en el cabezal de la silla y se sinti&#243; mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sinti&#243; que el dentista se acercaba, el alcalde afirm&#243; los talones y abri&#243; la boca. Don Aurelio Escovar le movi&#243; la cara hacia la luz. Despu&#233;s de observar la muela da&#241;ada, ajust&#243; la mand&#237;bula con una cautelosa presi&#243;n de los dedos. -Tiene que ser sin anestesia -dijo. -&#191;Por qu&#233;? -Porque tiene un absceso. El alcalde lo mir&#243; en los ojos. -Est&#225; bien -dijo, y trat&#243; de sonre&#237;r. El dentista no le correspondi&#243;. Llev&#243; a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sac&#243; del agua con unas pinzas fr&#237;as, todav&#237;a sin apresurarse. Despu&#233;s rod&#243; la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdi&#243; de vista. Era una cordal inferior. El dentista abri&#243; las piernas y apret&#243; la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferr&#243; a las barras de la silla, descarg&#243; toda su fuerza en los pies y sinti&#243; un vac&#237;o helado en los ri&#241;ones, pero no solt&#243; un suspiro. El dentista s&#243;lo movi&#243; la mu&#241;eca. Sin rencor, m&#225;s bien con una amarga ternura, dijo: -Aqu&#237; nos paga veinte muertos, teniente. El alcalde sinti&#243; un crujido de huesos en la mand&#237;bula y sus ojos se llenaron de l&#225;grimas. Pero no suspir&#243; hasta que no sinti&#243; salir la muela. Entonces la vio a trav&#233;s de las l&#225;grimas. Le pareci&#243; tan extra&#241;a a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desaboton&#243; la guerrera y busc&#243; a tientas el pa&#241;uelo en el bolsillo del pantal&#243;n. El dentista le dio un trapo limpio. -S&#233;quese las l&#225;grimas -dijo. El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telara&#241;a polvorienta con huevos de ara&#241;a e insectos muertos. El dentista regres&#243; sec&#225;ndose las manos. &#8220;Acu&#233;stese -dijo- y haga buches de agua de sal.&#8221; El alcalde se puso de pie, se despidi&#243; con un displicente saludo militar, y se dirigi&#243; a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera. -Me pasa la cuenta -dijo. -&#191;A usted o al municipio? El alcalde no lo mir&#243;. Cerr&#243; la puerta, y dijo, a trav&#233;s de la red met&#225;lica. -Es la misma vaina. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-02-18,24149416</guid>
      <pubDate>Wed, 18 Feb 2009 00:36:10 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/bfAQq3Q-l00/VEE040-DiaGarciaMarquez.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, espa&#241;ol, spanish, cuentos, audiocuentos, latin american literature, literatura hispanoamericana, short stories in spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #040 - Un d&#237;a de estos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/24122858-VEE-040-Un-d%C3%ADa-de-estos</link>
      <description>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura postiza. Parec&#237;a no pensar en lo que hac&#237;a,...</description>
      <itunes:subtitle>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura postiza. Parec&#237;a no pensar en lo que hac&#237;a, pero trabajaba con obstinaci&#243;n, pedaleando en la fresa incluso cuando no se serv&#237;a de ella. Despu&#233;s de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Sigui&#243; trabajando con la idea de que antes del almuerzo volver&#237;a a llover. La voz destemplada de su hijo de once a&#241;os lo sac&#243; de su abstracci&#243;n. -Pap&#225;. -Qu&#233;. -Dice el alcalde que si le sacas una muela. -Dile que no estoy aqu&#237;. Estaba puliendo un diente de oro. Lo retir&#243; a la distancia del brazo y lo examin&#243; con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvi&#243; a gritar su hijo. -Dice que s&#237; est&#225;s porque te est&#225; oyendo. El dentista sigui&#243; examinando el diente. S&#243;lo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo: -Mejor. Volvi&#243; a operar la fresa. De una cajita de cart&#243;n donde guardaba las cosas por hacer, sac&#243; un puente de varias piezas y empez&#243; a pulir el oro. -Pap&#225;. -Qu&#233;. A&#250;n no hab&#237;a cambiado de expresi&#243;n. -Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro. Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dej&#243; de pedalear en la fresa, la retir&#243; del sill&#243;n y abri&#243; por completo la gaveta inferior de la mesa. All&#237; estaba el rev&#243;lver. -Bueno -dijo-. Dile que venga a peg&#225;rmelo. Hizo girar el sill&#243;n hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareci&#243; en el umbral. Se hab&#237;a afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, ten&#237;a una barba de cinco d&#237;as. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperaci&#243;n. Cerr&#243; la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: -Si&#233;ntese. -Buenos d&#237;as -dijo el alcalde. -Buenos -dijo el dentista. Mientras herv&#237;an los instrumentos, el alcalde apoy&#243; el cr&#225;neo en el cabezal de la silla y se sinti&#243; mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sinti&#243; que el dentista se acercaba, el alcalde afirm&#243; los talones y abri&#243; la boca. Don Aurelio Escovar le movi&#243; la cara hacia la luz. Despu&#233;s de observar la muela da&#241;ada, ajust&#243; la mand&#237;bula con una cautelosa presi&#243;n de los dedos. -Tiene que ser sin anestesia -dijo. -&#191;Por qu&#233;? -Porque tiene un absceso. El alcalde lo mir&#243; en los ojos. -Est&#225; bien -dijo, y trat&#243; de sonre&#237;r. El dentista no le correspondi&#243;. Llev&#243; a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sac&#243; del agua con unas pinzas fr&#237;as, todav&#237;a sin apresurarse. Despu&#233;s rod&#243; la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdi&#243; de vista. Era una cordal inferior. El dentista abri&#243; las piernas y apret&#243; la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferr&#243; a las barras de la silla, descarg&#243; toda su fuerza en los pies y sinti&#243; un vac&#237;o helado en los ri&#241;ones, pero no solt&#243; un suspiro. El dentista s&#243;lo movi&#243; la mu&#241;eca. Sin rencor, m&#225;s bien con una amarga ternura, dijo: -Aqu&#237; nos paga veinte muertos, teniente. El alcalde sinti&#243; un crujido de huesos en la mand&#237;bula y sus ojos se llenaron de l&#225;grimas. Pero no suspir&#243; hasta que no sinti&#243; salir la muela. Entonces la vio a trav&#233;s de las l&#225;grimas. Le pareci&#243; tan extra&#241;a a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desaboton&#243; la guerrera y busc&#243; a tientas el pa&#241;uelo en el bolsillo del pantal&#243;n. El dentista le dio un trapo limpio. -S&#233;quese las l&#225;grimas -dijo. El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telara&#241;a polvorienta con huevos de ara&#241;a e insectos muertos. El dentista regres&#243; sec&#225;ndose las manos. &#8220;Acu&#233;stese -dijo- y haga buches de agua de sal.&#8221; El alcalde se puso de pie, se despidi&#243; con un displicente saludo militar, y se dirigi&#243; a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera. -Me pasa la cuenta -dijo. -&#191;A usted o al municipio? El alcalde no lo mir&#243;. Cerr&#243; la puerta, y dijo, a trav&#233;s de la red met&#225;lica. -Es la misma vaina. ShareThis</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Listen to the complete podcast. After the reading there is an analysis of the story that does not appear here on the blog. By the way, in this story, the word &amp;#8220;fresa&amp;#8221; means &amp;#8220;dentist&amp;#8217;s drill&amp;#8221; not &amp;#8220;strawberry.&amp;#8221; A short story by Gabriel Garcia Marquez El lunes amaneci&#243; tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin t&#237;tulo y buen madrugador, abri&#243; su gabinete a las seis. Sac&#243; de la vidriera una dentadura postiza montada a&#250;n en el molde de yeso y puso sobre la mesa un pu&#241;ado de instrumentos que orden&#243; de mayor a menor, como en una exposici&#243;n. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un bot&#243;n dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores el&#225;sticos. Era r&#237;gido, enjuto, con una mirada que raras veces correspond&#237;a a la situaci&#243;n, como la mirada de los sordos. Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rod&#243; la fresa hacia el sill&#243;n de resortes y se sent&#243; a pulir la dentadura postiza. Parec&#237;a no pensar en lo que hac&#237;a, pero trabajaba con obstinaci&#243;n, pedaleando en la fresa incluso cuando no se serv&#237;a de ella. Despu&#233;s de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Sigui&#243; trabajando con la idea de que antes del almuerzo volver&#237;a a llover. La voz destemplada de su hijo de once a&#241;os lo sac&#243; de su abstracci&#243;n. -Pap&#225;. -Qu&#233;. -Dice el alcalde que si le sacas una muela. -Dile que no estoy aqu&#237;. Estaba puliendo un diente de oro. Lo retir&#243; a la distancia del brazo y lo examin&#243; con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvi&#243; a gritar su hijo. -Dice que s&#237; est&#225;s porque te est&#225; oyendo. El dentista sigui&#243; examinando el diente. S&#243;lo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo: -Mejor. Volvi&#243; a operar la fresa. De una cajita de cart&#243;n donde guardaba las cosas por hacer, sac&#243; un puente de varias piezas y empez&#243; a pulir el oro. -Pap&#225;. -Qu&#233;. A&#250;n no hab&#237;a cambiado de expresi&#243;n. -Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro. Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dej&#243; de pedalear en la fresa, la retir&#243; del sill&#243;n y abri&#243; por completo la gaveta inferior de la mesa. All&#237; estaba el rev&#243;lver. -Bueno -dijo-. Dile que venga a peg&#225;rmelo. Hizo girar el sill&#243;n hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareci&#243; en el umbral. Se hab&#237;a afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, ten&#237;a una barba de cinco d&#237;as. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperaci&#243;n. Cerr&#243; la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: -Si&#233;ntese. -Buenos d&#237;as -dijo el alcalde. -Buenos -dijo el dentista. Mientras herv&#237;an los instrumentos, el alcalde apoy&#243; el cr&#225;neo en el cabezal de la silla y se sinti&#243; mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sinti&#243; que el dentista se acercaba, el alcalde afirm&#243; los talones y abri&#243; la boca. Don Aurelio Escovar le movi&#243; la cara hacia la luz. Despu&#233;s de observar la muela da&#241;ada, ajust&#243; la mand&#237;bula con una cautelosa presi&#243;n de los dedos. -Tiene que ser sin anestesia -dijo. -&#191;Por qu&#233;? -Porque tiene un absceso. El alcalde lo mir&#243; en los ojos. -Est&#225; bien -dijo, y trat&#243; de sonre&#237;r. El dentista no le correspondi&#243;. Llev&#243; a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sac&#243; del agua con unas pinzas fr&#237;as, todav&#237;a sin apresurarse. Despu&#233;s rod&#243; la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdi&#243; de vista. Era una cordal inferior. El dentista abri&#243; las piernas y apret&#243; la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferr&#243; a las barras de la silla, descarg&#243; toda su fuerza en los pies y sinti&#243; un vac&#237;o helado en los ri&#241;ones, pero no solt&#243; un suspiro. El dentista s&#243;lo movi&#243; la mu&#241;eca. Sin rencor, m&#225;s bien con una amarga ternura, dijo: -Aqu&#237; nos paga veinte muertos, teniente. El alcalde sinti&#243; un crujido de huesos en la mand&#237;bula y sus ojos se llenaron de l&#225;grimas. Pero no suspir&#243; hasta que no sinti&#243; salir la muela. Entonces la vio a trav&#233;s de las l&#225;grimas. Le pareci&#243; tan extra&#241;a a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desaboton&#243; la guerrera y busc&#243; a tientas el pa&#241;uelo en el bolsillo del pantal&#243;n. El dentista le dio un trapo limpio. -S&#233;quese las l&#225;grimas -dijo. El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telara&#241;a polvorienta con huevos de ara&#241;a e insectos muertos. El dentista regres&#243; sec&#225;ndose las manos. &#8220;Acu&#233;stese -dijo- y haga buches de agua de sal.&#8221; El alcalde se puso de pie, se despidi&#243; con un displicente saludo militar, y se dirigi&#243; a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera. -Me pasa la cuenta -dijo. -&#191;A usted o al municipio? El alcalde no lo mir&#243;. Cerr&#243; la puerta, y dijo, a trav&#233;s de la red met&#225;lica. -Es la misma vaina. ShareThis</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-02-17,24122858</guid>
      <pubDate>Tue, 17 Feb 2009 15:00:50 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/ffuftcn5VTU/DiaGarciaMarquez.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, audio cuentos, audiocuentos, latin american literature, un dia de estos, short stories in spanish, gabriel garcia marquez, literatura hispanomericana</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #039 &#8211; Casa tomada</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152481-VEE-039-%E2%80%93-Casa-tomada</link>
      <description>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa pod&#237;an vivir ocho personas sin estorbarse. Hac&#237;amos la limpieza por la ma&#241;ana, levant&#225;ndonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorz&#225;bamos al mediod&#237;a, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y c&#243;mo nos bast&#225;bamos para mantenerla limpia. A veces lleg&#225;bamos a creer que era ella la que no nos dej&#243; casarnos. Irene rechaz&#243; dos pretendientes sin mayor motivo, a m&#237; se me muri&#243; Mar&#237;a Esther antes que lleg&#225;ramos a comprometernos. Entramos en los c...</description>
      <itunes:subtitle>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa pod&#237;an vivir ocho personas sin estorbarse. Hac&#237;amos la limpieza por la ma&#241;ana, levant&#225;ndonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorz&#225;bamos al mediod&#237;a, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y c&#243;mo nos bast&#225;bamos para mantenerla limpia. A veces lleg&#225;bamos a creer que era ella la que no nos dej&#243; casarnos. Irene rechaz&#243; dos pretendientes sin mayor motivo, a m&#237; se me muri&#243; Mar&#237;a Esther antes que lleg&#225;ramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta a&#241;os con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealog&#237;a asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos morir&#237;amos all&#237; alg&#250;n d&#237;a, vagos y esquivos primos se quedar&#237;an con la casa y la echar&#237;an al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltear&#237;amos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde. Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del d&#237;a tejiendo en el sof&#225; de su dormitorio. No s&#233; por qu&#233; tej&#237;a tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era as&#237;, tej&#237;a cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para m&#237;, ma&#241;anitas y chalecos para ella. A veces tej&#237;a un chaleco y despu&#233;s lo destej&#237;a en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el mont&#243;n de lana encrespada resisti&#233;ndose a perder su forma de algunas horas. Los s&#225;bados iba yo al centro a comprarle lana; Irene ten&#237;a fe en mi gusto, se complac&#237;a con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librer&#237;as y preguntar vanamente si hab&#237;a novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qu&#233; hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover est&#225; terminado no se puede repetirlo sin esc&#225;ndalo. Un d&#237;a encontr&#233; el caj&#243;n de abajo de la c&#243;moda de alcanfor lleno de pa&#241;oletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercer&#237;a; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesit&#225;bamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entreten&#237;a el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a m&#237; se me iban las horas vi&#233;ndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso. C&#243;mo no acordarme de la distribuci&#243;n de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte m&#225;s retirada, la que mira hacia Rodr&#237;guez Pe&#241;a. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde hab&#237;a un ba&#241;o, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zagu&#225;n con may&#243;lica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zagu&#225;n, abr&#237;a la cancel y pasaba al living; ten&#237;a a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conduc&#237;a a la parte m&#225;s retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas all&#225; empezaba el otro lado de la casa, o bien se pod&#237;a girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo m&#225;s estrecho que llevaba a la cocina y el ba&#241;o. Cuando la puerta estaba abierta advert&#237;a uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresi&#243;n de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo viv&#237;amos siempre en esta parte de la casa, casi nunca &#237;bamos m&#225;s all&#225; de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es incre&#237;ble c&#243;mo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires ser&#225; una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una r&#225;faga se palpa el polvo en los m&#225;rmoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macram&#233;; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento despu&#233;s se deposita de nuevo en los muebles y los pianos. Lo recordar&#233; siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias in&#250;tiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurri&#243; poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuch&#233; algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido ven&#237;a impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversaci&#243;n. Tambi&#233;n lo o&#237;, al mismo tiempo o un segundo despu&#233;s, en el fondo del pasillo que tra&#237;a desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tir&#233; contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerr&#233; de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y adem&#225;s corr&#237; el gran cerrojo para m&#225;s seguridad. Fui a la cocina, calent&#233; la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene: -Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dej&#243; caer el tejido y me mir&#243; con sus graves ojos cansados. -&#191;Est&#225;s seguro? Asent&#237;. -Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado. Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tard&#243; un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tej&#237;a un chaleco gris; a m&#237; me gustaba ese chaleco. Los primeros d&#237;as nos pareci&#243; penoso porque ambos hab&#237;amos dejado en la parte tomada muchas cosas que quer&#237;amos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pens&#243; en una botella de Hesperidina de muchos a&#241;os. Con frecuencia (pero esto solamente sucedi&#243; los primeros d&#237;as) cerr&#225;bamos alg&#250;n caj&#243;n de las c&#243;modas y nos mir&#225;bamos con tristeza. -No est&#225; aqu&#237;. Y era una cosa m&#225;s de todo lo que hab&#237;amos perdido al otro lado de la casa. Pero tambi&#233;n tuvimos ventajas. La limpieza se simplific&#243; tanto que aun levant&#225;ndose tard&#237;simo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya est&#225;bamos de brazos cruzados. Irene se acostumbr&#243; a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidi&#243; esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinar&#237;a platos para comer fr&#237;os de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre. Irene estaba contenta porque le quedaba m&#225;s tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colecci&#243;n de estampillas de pap&#225;, y eso me sirvi&#243; para matar el tiempo. Nos divert&#237;amos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era m&#225;s c&#243;modo. A veces Irene dec&#237;a: -F&#237;jate este punto que se me ha ocurrido. &#191;No da un dibujo de tr&#233;bol? Un rato despu&#233;s era yo el que le pon&#237;a ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el m&#233;rito de alg&#250;n sello de Eupen y Malm&#233;dy. Est&#225;bamos bien, y poco a poco empez&#225;bamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar. (Cuando Irene so&#241;aba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sue&#241;os y no de la garganta. Irene dec&#237;a que mis sue&#241;os consist&#237;an en grandes sacudones que a veces hac&#237;an caer el cobertor. Nuestros dormitorios ten&#237;an el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos o&#237;amos respirar, toser, present&#237;amos el adem&#225;n que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios. Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De d&#237;a eran los rumores dom&#233;sticos, el roce met&#225;lico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del &#225;lbum filat&#233;lico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el ba&#241;o, que quedaban tocando la parte tomada, nos pon&#237;amos a hablar en vos m&#225;s alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permit&#237;amos all&#237; el silencio, pero cuando torn&#225;bamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se pon&#237;a callada y a media luz, hasta pis&#225;bamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a so&#241;ar en alta voz, me desvelaba en seguida.) Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tej&#237;a) o&#237; ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el ba&#241;o porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llam&#243; la atenci&#243;n mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el ba&#241;o, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro. No nos miramos siquiera. Apret&#233; el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atr&#225;s. Los ruidos se o&#237;an m&#225;s fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerr&#233; de un golpe la cancel y nos quedamos en el zagu&#225;n. Ahora no se o&#237;a nada. -Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perd&#237;an debajo. Cuando vio que los ovillos hab&#237;an quedado del otro lado, solt&#243; el tejido sin mirarlo. -&#191;Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunt&#233; in&#250;tilmente. -No, nada. Est&#225;bamos con lo puesto. Me acord&#233; de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora. Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rode&#233; con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos as&#237; a la calle. Antes de alejarnos tuve l&#225;stima, cerr&#233; bien la puerta de entrada y tir&#233; la llave a la alcantarilla. No fuese que a alg&#250;n pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada. Opening and closing music by Gotan Project</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa pod&#237;an vivir ocho personas sin estorbarse. Hac&#237;amos la limpieza por la ma&#241;ana, levant&#225;ndonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorz&#225;bamos al mediod&#237;a, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y c&#243;mo nos bast&#225;bamos para mantenerla limpia. A veces lleg&#225;bamos a creer que era ella la que no nos dej&#243; casarnos. Irene rechaz&#243; dos pretendientes sin mayor motivo, a m&#237; se me muri&#243; Mar&#237;a Esther antes que lleg&#225;ramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta a&#241;os con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealog&#237;a asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos morir&#237;amos all&#237; alg&#250;n d&#237;a, vagos y esquivos primos se quedar&#237;an con la casa y la echar&#237;an al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltear&#237;amos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde. Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del d&#237;a tejiendo en el sof&#225; de su dormitorio. No s&#233; por qu&#233; tej&#237;a tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era as&#237;, tej&#237;a cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para m&#237;, ma&#241;anitas y chalecos para ella. A veces tej&#237;a un chaleco y despu&#233;s lo destej&#237;a en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el mont&#243;n de lana encrespada resisti&#233;ndose a perder su forma de algunas horas. Los s&#225;bados iba yo al centro a comprarle lana; Irene ten&#237;a fe en mi gusto, se complac&#237;a con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librer&#237;as y preguntar vanamente si hab&#237;a novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qu&#233; hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover est&#225; terminado no se puede repetirlo sin esc&#225;ndalo. Un d&#237;a encontr&#233; el caj&#243;n de abajo de la c&#243;moda de alcanfor lleno de pa&#241;oletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercer&#237;a; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesit&#225;bamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entreten&#237;a el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a m&#237; se me iban las horas vi&#233;ndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso. C&#243;mo no acordarme de la distribuci&#243;n de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte m&#225;s retirada, la que mira hacia Rodr&#237;guez Pe&#241;a. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde hab&#237;a un ba&#241;o, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zagu&#225;n con may&#243;lica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zagu&#225;n, abr&#237;a la cancel y pasaba al living; ten&#237;a a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conduc&#237;a a la parte m&#225;s retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas all&#225; empezaba el otro lado de la casa, o bien se pod&#237;a girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo m&#225;s estrecho que llevaba a la cocina y el ba&#241;o. Cuando la puerta estaba abierta advert&#237;a uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresi&#243;n de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo viv&#237;amos siempre en esta parte de la casa, casi nunca &#237;bamos m&#225;s all&#225; de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es incre&#237;ble c&#243;mo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires ser&#225; una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una r&#225;faga se palpa el polvo en los m&#225;rmoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macram&#233;; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento despu&#233;s se deposita de nuevo en los muebles y los pianos. Lo recordar&#233; siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias in&#250;tiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurri&#243; poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuch&#233; algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido ven&#237;a impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversaci&#243;n. Tambi&#233;n lo o&#237;, al mismo tiempo o un segundo despu&#233;s, en el fondo del pasillo que tra&#237;a desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tir&#233; contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerr&#233; de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y adem&#225;s corr&#237; el gran cerrojo para m&#225;s seguridad. Fui a la cocina, calent&#233; la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene: -Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. Dej&#243; caer el tejido y me mir&#243; con sus graves ojos cansados. -&#191;Est&#225;s seguro? Asent&#237;. -Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado. Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tard&#243; un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tej&#237;a un chaleco gris; a m&#237; me gustaba ese chaleco. Los primeros d&#237;as nos pareci&#243; penoso porque ambos hab&#237;amos dejado en la parte tomada muchas cosas que quer&#237;amos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pens&#243; en una botella de Hesperidina de muchos a&#241;os. Con frecuencia (pero esto solamente sucedi&#243; los primeros d&#237;as) cerr&#225;bamos alg&#250;n caj&#243;n de las c&#243;modas y nos mir&#225;bamos con tristeza. -No est&#225; aqu&#237;. Y era una cosa m&#225;s de todo lo que hab&#237;amos perdido al otro lado de la casa. Pero tambi&#233;n tuvimos ventajas. La limpieza se simplific&#243; tanto que aun levant&#225;ndose tard&#237;simo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya est&#225;bamos de brazos cruzados. Irene se acostumbr&#243; a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidi&#243; esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinar&#237;a platos para comer fr&#237;os de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre. Irene estaba contenta porque le quedaba m&#225;s tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colecci&#243;n de estampillas de pap&#225;, y eso me sirvi&#243; para matar el tiempo. Nos divert&#237;amos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era m&#225;s c&#243;modo. A veces Irene dec&#237;a: -F&#237;jate este punto que se me ha ocurrido. &#191;No da un dibujo de tr&#233;bol? Un rato despu&#233;s era yo el que le pon&#237;a ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el m&#233;rito de alg&#250;n sello de Eupen y Malm&#233;dy. Est&#225;bamos bien, y poco a poco empez&#225;bamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar. (Cuando Irene so&#241;aba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sue&#241;os y no de la garganta. Irene dec&#237;a que mis sue&#241;os consist&#237;an en grandes sacudones que a veces hac&#237;an caer el cobertor. Nuestros dormitorios ten&#237;an el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos o&#237;amos respirar, toser, present&#237;amos el adem&#225;n que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios. Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De d&#237;a eran los rumores dom&#233;sticos, el roce met&#225;lico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del &#225;lbum filat&#233;lico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el ba&#241;o, que quedaban tocando la parte tomada, nos pon&#237;amos a hablar en vos m&#225;s alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permit&#237;amos all&#237; el silencio, pero cuando torn&#225;bamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se pon&#237;a callada y a media luz, hasta pis&#225;bamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a so&#241;ar en alta voz, me desvelaba en seguida.) Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tej&#237;a) o&#237; ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el ba&#241;o porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llam&#243; la atenci&#243;n mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el ba&#241;o, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro. No nos miramos siquiera. Apret&#233; el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atr&#225;s. Los ruidos se o&#237;an m&#225;s fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerr&#233; de un golpe la cancel y nos quedamos en el zagu&#225;n. Ahora no se o&#237;a nada. -Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perd&#237;an debajo. Cuando vio que los ovillos hab&#237;an quedado del otro lado, solt&#243; el tejido sin mirarlo. -&#191;Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunt&#233; in&#250;tilmente. -No, nada. Est&#225;bamos con lo puesto. Me acord&#233; de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora. Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rode&#233; con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos as&#237; a la calle. Antes de alejarnos tuve l&#225;stima, cerr&#233; bien la puerta de entrada y tir&#233; la llave a la alcantarilla. No fuese que a alg&#250;n pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada. Opening and closing music by Gotan Project</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-01-27,25152481</guid>
      <pubDate>Tue, 27 Jan 2009 15:43:58 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/a94KVOzQFBU/VEE039-Casa_tomada.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, espa&#241;ol, spanish, advanced spanish, literatura hispanoamericana, espa&#241;ol para extranjeros, casa tomada, juilo cort&#225;zar</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #039 - Casa tomada</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23964156-VEE-039-Casa-tomada</link>
      <description>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #039 - Casa tomada", url: "http://spanish-podcast.com/2009/01/28/vee-039-casa-tomada/" });</description>
      <itunes:subtitle>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #039 - Casa tomada", url: "http://spanish-podcast.com/2009/01/28/vee-039-casa-tomada/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Un cuento de Julio Cort&#225;zar Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la m&#225;s ventajosa liquidaci&#243;n de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #039 - Casa tomada", url: "http://spanish-podcast.com/2009/01/28/vee-039-casa-tomada/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2009-01-27,23964156</guid>
      <pubDate>Tue, 27 Jan 2009 15:43:58 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE039-Casa_tomada.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, espa&#241;ol, spanish, advanced spanish, literatura hispanoamericana, espa&#241;ol para extranjeros, casa tomada, juilo cort&#225;zar</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #038 - Hablando con mi portero</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23825827-VEE-038-Hablando-con-mi-portero</link>
      <description>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</description>
      <itunes:subtitle>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-31,23825827</guid>
      <pubDate>Wed, 31 Dec 2008 12:52:55 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE038-Matias.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, Spain, spanish, madrid, avila, plaza de oriente, santiago bernabeu, plaza mayor</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #038 - Hablando con mi portero</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889399-VEE-038-Hablando-con-mi-portero</link>
      <description>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</description>
      <itunes:subtitle>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Photo of &#193;vila, Spain Matias, the superintendent of my apartment building, always has a smile and a positive attitude. He genuinely likes his job and helping people. When I initially asked him to do an interview, he said yes, but then wanted to back out when he found out that I would be recording his voice. [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #038 - Hablando con mi portero", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/31/vee-038-hablando-con-mi-portero/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-31,23889399</guid>
      <pubDate>Wed, 31 Dec 2008 12:52:55 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/1O6s4v6l_WU/VEE038-Matias.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, Spain, spanish, madrid, avila, plaza de oriente, santiago bernabeu, plaza mayor</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>Gracias y felices fiestas</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23804438-Gracias-y-felices-fiestas</link>
      <description>An audio story, courtesy of Cody&amp;#8217;s Cuentos, from the Brothers Grimm. It&amp;#8217;s called &amp;#8220;The Elves and the Shoemaker&amp;#8221; (Los duendes y el zapatero) and it&amp;#8217;s a reminder of the importance of showing gratitude and appreciation for the people who affect our lives. Thank you for listening to Voices en Espa&#241;ol and Happy Holidays! Photo: &amp;#8220;Vintage Christmas&amp;#8221; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Gracias y felices fiestas", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/24/gracias-y-felices-fiestas/" });</description>
      <itunes:subtitle>An audio story, courtesy of Cody&amp;#8217;s Cuentos, from the Brothers Grimm. It&amp;#8217;s called &amp;#8220;The Elves and the Shoemaker&amp;#8221; (Los duendes y el zapatero) and it&amp;#8217;s a reminder of the importance of showing gratitude and appreciation for the people who affect our lives. Thank you for listening to Voices en Espa&#241;ol and Happy Holidays! Photo: &amp;#8220;Vintage Christmas&amp;#8221; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Gracias y felices fiestas", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/24/gracias-y-felices-fiestas/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>An audio story, courtesy of Cody&amp;#8217;s Cuentos, from the Brothers Grimm. It&amp;#8217;s called &amp;#8220;The Elves and the Shoemaker&amp;#8221; (Los duendes y el zapatero) and it&amp;#8217;s a reminder of the importance of showing gratitude and appreciation for the people who affect our lives. Thank you for listening to Voices en Espa&#241;ol and Happy Holidays! Photo: &amp;#8220;Vintage Christmas&amp;#8221; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Gracias y felices fiestas", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/24/gracias-y-felices-fiestas/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-23,23804438</guid>
      <pubDate>Tue, 23 Dec 2008 16:47:20 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feeds.feedburner.com/~r/vocespodcast/~5/493596465/VEEDuendes.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, navidad, hermanos grimm, cuentos, audiocuentos, duendes-zapatero, pr&#243;spero a&#241;o nuevo</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #037 &#8211; Del solomillo a la sopa de ajos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25133451-VEE-037-%E2%80%93-Del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos</link>
      <description>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten their belt. The essay is read by C&#233;sar, one of my intercambios. Click here for a PDF of the article. Glossary of terms: &amp;#8220;el moreno de agosto &amp;#8221; = summer tan &amp;#8220;estoy blanco y sin blanca&amp;#8221; is a play on words in Spanish. &amp;#8220; Estoy blanco&amp;#8221; = I&amp;#8217;m very white/I&amp;#8217;m pale &amp;#8220;Estar sin blanca &amp;#8221; =&#160; to be broke, to not have any money &amp;#8220;me entran ganas de volver tiempo atr&#225;s&amp;#8221; = I feel like going back in time &amp;#8220;el relax&amp;#8221; = relaxation, a break &amp;#8220;los precios&amp;#8230;.se han puesto por los nubes&amp;#8221; = the prices&amp;#8230;have gotten sky high &amp;#8220;hombre recto&amp;#8221; = an honest and morally upsta...</description>
      <itunes:subtitle>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten their belt. The essay is read by C&#233;sar, one of my intercambios. Click here for a PDF of the article. Glossary of terms: &amp;#8220;el moreno de agosto &amp;#8221; = summer tan &amp;#8220;estoy blanco y sin blanca&amp;#8221; is a play on words in Spanish. &amp;#8220; Estoy blanco&amp;#8221; = I&amp;#8217;m very white/I&amp;#8217;m pale &amp;#8220;Estar sin blanca &amp;#8221; =&#160; to be broke, to not have any money &amp;#8220;me entran ganas de volver tiempo atr&#225;s&amp;#8221; = I feel like going back in time &amp;#8220;el relax&amp;#8221; = relaxation, a break &amp;#8220;los precios&amp;#8230;.se han puesto por los nubes&amp;#8221; = the prices&amp;#8230;have gotten sky high &amp;#8220;hombre recto&amp;#8221; = an honest and morally upstanding man filigrana : filigree, a kind of intricate jewelry made out of fine threads of gold or silver twisted to resemble lace. But in the context of the essay, the author is using this word in a metaphorical sense, as a way of explaining how his parents went to a great deal of trouble to shield him, as a child, from the problems of the real world. &amp;#8220;rascarse la cartera&amp;#8221; = to spend money unwillingly. A similar expression that means the same thing is &amp;#8220;rascarse el bolsillo.&amp;#8221; emponzo&#241;ar : to infect, to damage acreedores : creditors barniz : veneer &amp;#8220;d&#237;as de uva y miel &amp;#8221; = In English, the closest equivalent is &amp;#8220;days of milk and honey,&amp;#8221; which means prosperity.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten their belt. The essay is read by C&#233;sar, one of my intercambios. Click here for a PDF of the article. Glossary of terms: &amp;#8220;el moreno de agosto &amp;#8221; = summer tan &amp;#8220;estoy blanco y sin blanca&amp;#8221; is a play on words in Spanish. &amp;#8220; Estoy blanco&amp;#8221; = I&amp;#8217;m very white/I&amp;#8217;m pale &amp;#8220;Estar sin blanca &amp;#8221; =&#160; to be broke, to not have any money &amp;#8220;me entran ganas de volver tiempo atr&#225;s&amp;#8221; = I feel like going back in time &amp;#8220;el relax&amp;#8221; = relaxation, a break &amp;#8220;los precios&amp;#8230;.se han puesto por los nubes&amp;#8221; = the prices&amp;#8230;have gotten sky high &amp;#8220;hombre recto&amp;#8221; = an honest and morally upstanding man filigrana : filigree, a kind of intricate jewelry made out of fine threads of gold or silver twisted to resemble lace. But in the context of the essay, the author is using this word in a metaphorical sense, as a way of explaining how his parents went to a great deal of trouble to shield him, as a child, from the problems of the real world. &amp;#8220;rascarse la cartera&amp;#8221; = to spend money unwillingly. A similar expression that means the same thing is &amp;#8220;rascarse el bolsillo.&amp;#8221; emponzo&#241;ar : to infect, to damage acreedores : creditors barniz : veneer &amp;#8220;d&#237;as de uva y miel &amp;#8221; = In English, the closest equivalent is &amp;#8220;days of milk and honey,&amp;#8221; which means prosperity.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-16,25133451</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Dec 2008 15:30:23 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="application/pdf" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/1XvjP36BWUk/SolomilloSopaDeAjos.pdf"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, Spain, crisis en espa&#241;a, miguel aranguren, spanish recession, solomillo-sopa de ajos</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23763941-VEE-037-Del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos</link>
      <description>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</description>
      <itunes:subtitle>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-16,23763941</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Dec 2008 15:30:23 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE037-Solomillo.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, Spain, crisis en espa&#241;a, miguel aranguren, spanish recession, solomillo-sopa de ajos</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889400-VEE-037-Del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos</link>
      <description>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</description>
      <itunes:subtitle>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Spanish author Miguel Aranguren looks for the silver lining in the current economic recession. The title &amp;#8220;Del solomillo a la sopa de ajos&amp;#8221; refers to the change in economic status of many middle-class Spaniards in recent months where people have gone from being able to afford many things to having to cut back and tighten [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #037 - Del solomillo a la sopa de ajos", url: "http://spanish-podcast.com/2008/12/17/del-solomillo-a-la-sopa-de-ajos/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-12-16,23889400</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Dec 2008 15:30:23 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE037-Solomillo.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, Spain, crisis en espa&#241;a, miguel aranguren, spanish recession, solomillo-sopa de ajos</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #036 - SpanishPodcast.org</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23680079-VEE-036-SpanishPodcast-org</link>
      <description>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/vee-036-spanishpodcastorg/" });</description>
      <itunes:subtitle>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/vee-036-spanishpodcastorg/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/vee-036-spanishpodcastorg/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-28,23680079</guid>
      <pubDate>Fri, 28 Nov 2008 06:22:50 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/MercedesPart2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, learn spanish, conversational spanish, advanced spanish, espa&#241;ol podcast, spanishpodcast, mercedes le&#243;n, spanish grammar podcast</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #036 - SpanishPodcast.org</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23680917-VEE-036-SpanishPodcast-org</link>
      <description>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</description>
      <itunes:subtitle>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-28,23680917</guid>
      <pubDate>Fri, 28 Nov 2008 06:22:50 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feeds.feedburner.com/~r/vocespodcast/~5/468392337/MercedesPart2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, learn spanish, conversational spanish, advanced spanish, espa&#241;ol podcast, spanishpodcast, mercedes le&#243;n, spanish grammar podcast</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #036 &#8211; SpanishPodcast.org</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152482-VEE-036-%E2%80%93-SpanishPodcast-org</link>
      <description>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below to purchase the complete Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1: VEE Episode 35, &amp;#8220;La fiebre de la propiedad&amp;#8221; Transcript for Part 2: VEE Episode 36, SpanishPodcast.org</description>
      <itunes:subtitle>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below to purchase the complete Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1: VEE Episode 35, &amp;#8220;La fiebre de la propiedad&amp;#8221; Transcript for Part 2: VEE Episode 36, SpanishPodcast.org</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below to purchase the complete Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1: VEE Episode 35, &amp;#8220;La fiebre de la propiedad&amp;#8221; Transcript for Part 2: VEE Episode 36, SpanishPodcast.org</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-28,25152482</guid>
      <pubDate>Fri, 28 Nov 2008 06:22:50 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/FBNn3XvRc3k/MercedesPart2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, learn spanish, conversational spanish, advanced spanish, espa&#241;ol podcast, spanishpodcast, mercedes le&#243;n, spanish grammar podcast</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #036 - SpanishPodcast.org</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889401-VEE-036-SpanishPodcast-org</link>
      <description>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</description>
      <itunes:subtitle>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Part 2 of a conversation with Mercedes Le&#243;n of SpanishPodcast.org. In this episode she talks about the development of her podcast for Spanish language learners and gives us some general advice. Check out Part 1 of the interview, if you previously missed it. Click below for the Spanish transcript of the entire conversation. Transcript for Part 1 Transcript for [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #036 - SpanishPodcast.org", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/28/mercedes-leon-spanish-podcast/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-28,23889401</guid>
      <pubDate>Fri, 28 Nov 2008 06:22:50 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/MercedesPart2.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, learn spanish, conversational spanish, advanced spanish, espa&#241;ol podcast, spanishpodcast, mercedes le&#243;n, spanish grammar podcast</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #035: La fiebre de la propiedad</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23629184-VEE-035-La-fiebre-de-la-propiedad</link>
      <description>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</description>
      <itunes:subtitle>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-16,23629184</guid>
      <pubDate>Sun, 16 Nov 2008 16:58:56 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE035_MercedesPart1.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, barcelona, spanish, spanish podcast, mercedes leon.spain, economic crisis in spain, espa&#241;ol podcast, barcelona tourism, spain recession</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #035: La fiebre de la propiedad</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889402-VEE-035-La-fiebre-de-la-propiedad</link>
      <description>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</description>
      <itunes:subtitle>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>In this interview with Spanish podcaster, Mercedes Le&#243;n, we talk about economic hard times in Spain, brought on by rampant real estate speculation. Later on in the conversation we switch gears and Mercedes takes us on a wonderful audio tour of her favorite sections of Barcelona. It&amp;#8217;s a great interview, if I must say myself.&#160; [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #035: La fiebre de la propiedad", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/17/vee-035-la-fiebre-de-la-propiedad/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-16,23889402</guid>
      <pubDate>Sun, 16 Nov 2008 16:58:56 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/GNs8jQtzJ_g/VEE035_MercedesPart1.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, barcelona, spanish, spanish podcast, mercedes leon.spain, economic crisis in spain, espa&#241;ol podcast, barcelona tourism, spain recession</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>Cody&#8217;s Cuentos, Season 2</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23593975-Cody%E2%80%99s-Cuentos-Season-2</link>
      <description>My other podcast, Cody&amp;#8217;s Cuentos, has been keeping me very occupied in recent weeks. If you&amp;#8217;ve never listened to this podcast before, you&amp;#8217;re in for a treat. Cody&amp;#8217;s Cuentos features classic children&amp;#8217;s stories in Spanish. The first season, which began last spring, featured only fairy tales. The second season is branching out a bit with [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Cody&amp;#8217;s Cuentos, Season 2", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/08/codys-cuentos-season-2/" });</description>
      <itunes:subtitle>My other podcast, Cody&amp;#8217;s Cuentos, has been keeping me very occupied in recent weeks. If you&amp;#8217;ve never listened to this podcast before, you&amp;#8217;re in for a treat. Cody&amp;#8217;s Cuentos features classic children&amp;#8217;s stories in Spanish. The first season, which began last spring, featured only fairy tales. The second season is branching out a bit with [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Cody&amp;#8217;s Cuentos, Season 2", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/08/codys-cuentos-season-2/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>My other podcast, Cody&amp;#8217;s Cuentos, has been keeping me very occupied in recent weeks. If you&amp;#8217;ve never listened to this podcast before, you&amp;#8217;re in for a treat. Cody&amp;#8217;s Cuentos features classic children&amp;#8217;s stories in Spanish. The first season, which began last spring, featured only fairy tales. The second season is branching out a bit with [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "Cody&amp;#8217;s Cuentos, Season 2", url: "http://spanish-podcast.com/2008/11/08/codys-cuentos-season-2/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-11-07,23593975</guid>
      <pubDate>Fri, 07 Nov 2008 15:00:33 -0800</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feeds.feedburner.com/~r/vocespodcast/~5/445972085/CodysCuentosMiniMozart.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, codys cuentos, audio cuentos, cuentos infantiles, audiocuentos, stories in spanish, childrens stories in spanish, cuentos para ni&#241;os</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #034 - Cine Prado</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23459929-VEE-034-Cine-Prado</link>
      <description>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</description>
      <itunes:subtitle>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-10-06,23459929</guid>
      <pubDate>Mon, 06 Oct 2008 15:00:53 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/CinePrado.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish podcast, cuentos, audio cuento, audiocuentos, literatura hispanoamericana, literatura mexicana, cine prado, elena poniatowska, luis rojas, rojas spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #034 &#8211; Cine Prado</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152483-VEE-034-%E2%80%93-Cine-Prado</link>
      <description>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un profundo viraje de mi esp&#237;ritu, que se resuelve en el prop&#243;sito final de no volver a contarme entre los espectadores de una pel&#237;cula suya. Esta tarde, m&#225;s bien, esta noche, usted me destruy&#243;. Ignoro si le importa saberlo, pero soy un hombre hecho pedazos. &#191;Se da usted cuenta? Soy un aficionado que persigui&#243; su imagen en la pantalla de todos los cines de estreno y de barrio, un cr&#237;tico enamorado que justific&#243; sus peores actuaciones morales y que ahora jura de rodillas separarse para siempre de usted aunque el simple anuncio de Fruto Prohibido haga vacilar su decisi&#243;n. Lo ve usted, sigo siendo un hombre que depende de una sombra enga&#241;osa. Sentado en una c&#243;moda butaca, fui uno de tant...</description>
      <itunes:subtitle>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un profundo viraje de mi esp&#237;ritu, que se resuelve en el prop&#243;sito final de no volver a contarme entre los espectadores de una pel&#237;cula suya. Esta tarde, m&#225;s bien, esta noche, usted me destruy&#243;. Ignoro si le importa saberlo, pero soy un hombre hecho pedazos. &#191;Se da usted cuenta? Soy un aficionado que persigui&#243; su imagen en la pantalla de todos los cines de estreno y de barrio, un cr&#237;tico enamorado que justific&#243; sus peores actuaciones morales y que ahora jura de rodillas separarse para siempre de usted aunque el simple anuncio de Fruto Prohibido haga vacilar su decisi&#243;n. Lo ve usted, sigo siendo un hombre que depende de una sombra enga&#241;osa. Sentado en una c&#243;moda butaca, fui uno de tantos, un ser perdido en la an&#243;nima oscuridad, que de pronto se sinti&#243; atrapado en una tristeza individual, amarga y sin salida. Entonces fui realmente yo, el solitario que sufre y que le escribe. Porque ninguna mano fraterna se ha extendido para estrechar la m&#237;a. Cuando usted destrozaba tranquilamente mi coraz&#243;n en la pantalla, todos se sent&#237;an inflamados y fieles. Hasta hubo en canalla que ri&#243; descaradamente, mientras yo la ve&#237;a desfallecer en brazos de ese gal&#225;n abominable que la condujo a usted al &#250;ltimo extremo de la degradaci&#243;n humana. Y un hombre que pierde de golpe todos sus ideales &#191;no cuenta para nada, se&#241;orita? Dir&#225; usted que soy un so&#241;ador, un exc&#233;ntrico, uno de esos aerolitos que caen sobre la tierra al margen de todo c&#225;lculo. Prescinda usted de cualquiera de sus hip&#243;tesis, el que la est&#225; juzgando soy yo, y h&#225;game el favor de ser m&#225;s responsable de sus actos, y antes de firmar un contrato o de aceptar un compa&#241;ero estelar, piense que un hombre como yo puede contarse entre el p&#250;blico futuro y recibir un golpe mortal. No hablo movido por los celos, pero cr&#233;ame usted: en Esclavas del Deseo fue besada, acariciada y agredida con exceso. No s&#233; si mi memoria exagera, pero en la escena del cabaret no ten&#237;a usted por qu&#233; entreabrir de esa manera sus labios, desatar sus cabellos sobre los hombros y tolerar los procaces ademanes de aquel marinero, que sale bostezando, despu&#233;s de sumergirla en el lecho del desdoro y abandonarla como una embarcaci&#243;n que hace agua. Yo s&#233; que los actores se deben a su p&#250;blico, que pierden en cierto modo su libre albedr&#237;o y que se hallan a la merced de los caprichos de un director perverso; s&#233; tambi&#233;n que est&#225;n obligados a seguir punto por punto todas las deficiencias y las falacias del texto que deben interpretar, pero d&#233;jeme decirle que a todo el mundo le queda, en el peor de los casos, un m&#237;nimo de iniciativa, una brizna de libertad que usted no pudo o no quiso aprovechar. Si se tomara la molestia, usted podr&#237;a alegar en su defensa que desde su primera irrupci&#243;n en el celuloide aparecieron algunos de los rasgos de conducta que ahora le reprocho. Es verdad; y admito avergonzado que ning&#250;n derecho ampara mis querellas. Yo acept&#233; amarla tal como es. Perd&#243;n, tal como cre&#237;a que era. Como todos los desenga&#241;ados, maldigo el d&#237;a en que un&#237; mi vida a su destino cinematogr&#225;fico. Y conste que la acept&#233; toda opaca y principiante, cuando nadie la conoc&#237;a y le dieron aquel papelito de trotacalles con las medias chuecas y los tacones carcomidos, papel que ninguna mujer decente habr&#237;a sido capaz de aceptar. Y sin embargo, yo la perdon&#233;, y en aquella sala indiferente y llena de mugre salud&#233; la aparici&#243;n de una estrella. Yo fui se descubridor, el &#250;nico que supo asomarse a su alma, entonces inmaculada, pese a su bolsa arruinada y a vueltas de carnero. Por lo que m&#225;s quiera en la vida, perd&#243;neme este brusco arrebato. Se le cay&#243; la m&#225;scara, se&#241;orita. Me he dado cuenta de la vileza de su enga&#241;o. Usted no es la criatura de delicias, la paloma fr&#225;gil y tierna a la que yo estaba acostumbrado, la golondrina de inocentes revueltos, el rostro perdido entre gorgueras de encaje que yo so&#241;&#233;, sino una mala mujer hecha y derecha, un despojo de la humanidad, novelera en el peor sentido de la palabra. De ahora en adelante, muy estimada se&#241;orita, usted ir&#225; por su camino y yo por m&#237;o. Ande, ande usted, siga trotando por las calles, que yo ya me ca&#237; como una rata en una alcantarilla. Y conste que lo de se&#241;orita se lo digo porque a pesar de los golpes que me ha dado la vida sigo siendo un caballero. Mi viejita santa me inculc&#243; en lo m&#225;s hondo el guardar siempre las apariencias. Las im&#225;genes se detienen y mi vida tambi&#233;n. As&#237; es que&amp;#8230; se&#241;orita. T&#243;melo usted, si quiere, como una desesperada iron&#237;a. Yo la hab&#237;a visto prodigar besos y recibir caricias en cientos de pel&#237;culas, pero antes, usted no alojaba a su dichoso compa&#241;ero en el esp&#237;ritu. Besaba usted sencillamente como todas las buenas actrices: como se besa a un mu&#241;eco de cart&#243;n. Porque, s&#233;palo usted de una vez por todas, la &#250;nica sensualidad que vale la pena es la que se nos da envuelta en alma, porque el alma envuelve entonces nuestro cuerpo, como la piel de la uva comprime la pulpa, la corteza guarda al zumo. Antes, sus escenas de amor no me alteraban, porque siempre hab&#237;a en usted un rasgo de dignidad profanada, porque percib&#237;a siempre un &#237;ntimo rechazo, una falla en el &#250;ltimo momento que rescataba mi angustia y consolaba mi lamento. Pero en La Rabia en el Cuerpo con los ojos h&#250;medos de amor, usted volvi&#243; hacia m&#237; su rostro verdadero, ese que no quiero ver nunca m&#225;s. Confi&#233;selo de una vez: usted est&#225; realmente enamorada de ese malvado, de ese comiquillo de segunda, &#191;no es cierto? &#191;Se atrever&#237;a a negarlo impunemente? Por lo menos todas las palabras, todas las promesas que le hizo, eran aut&#233;nticas, y cada uno de sus gestos, estaban respaldados en la firme decisi&#243;n de un esp&#237;ritu entregado. &#191;Por qu&#233; ha jugado conmigo como juegan todas? &#191;Por qu&#233; me ha enga&#241;ado usted como enga&#241;an todas las mujeres, a base de m&#225;scaras sucesivas y distintas? &#191;Por qu&#233; no me ense&#241;&#243; desde el principio, de una vez, el rostro desatado que ahora me atormenta? Mi drama es casi metaf&#237;sico y no le encuentro posible desenlace. Estoy solo en la noche de mi desvar&#237;o. Bueno, debo confesar que mi esposa todo lo comprende y que a veces comparte mi consternaci&#243;n. Est&#225;bamos gozando a&#250;n de los deliquios y la dulzura propia de los reci&#233;n casados cuando acudimos inermes a su primera pel&#237;cula. &#191;Todav&#237;a la guarda usted en su memoria? Aqu&#233;lla del buzo atl&#233;tico y est&#250;pido que se fue al fondo del mar, por culpa suya, con todo y escafandra. Yo sal&#237; del cine completamente trastornado, y habr&#237;a sido una vana pretensi&#243;n el ocult&#225;rselo a mi mujer. Ella, por lo dem&#225;s, estuvo completamente de mi parte; y hubo de admitir que sus deshabill&#233;s son realmente espl&#233;ndidos. No tuvo inconveniente en acompa&#241;arme otras seis veces, creyendo de buena fe que la rutina romper&#237;a el encanto. Pero &#161;ay! los cosas fueron empeorando a medida que se estrenaban sus pel&#237;culas. Nuestro presupuesto hogare&#241;o tuvo que sufrir importantes modificaciones a fin de permitirnos frecuentar las pantallas unas tres veces de semana. Est&#225; por dem&#225;s decir que despu&#233;s de cada sesi&#243;n cinematogr&#225;fica pas&#225;bamos el resto de la noche discutiendo. Sin embargo, mi compa&#241;era no se inmutaba. Al fin y al cabo, usted no era m&#225;s que una sombra indefensa, una silueta de dos dimensiones, sujeta a las deficiencias de la luz. Y mi mujer acept&#243; buenamente tener como rival a un fantasma cuyas apariciones pod&#237;an controlarse a voluntad, pero no desaprovechaba la oportunidad de re&#237;rse a costa de usted y de m&#237;. Recuerdo su regocijo aquella noche fatal en que, debido a un desajuste fotoel&#233;ctrico, usted habl&#243; durante diez minutos con voz inhumana, de robot casi, que iba del falsete al bajo profundo &amp;#8230;A prop&#243;sito de su voz, sepa usted que me puse a estudiar el franc&#233;s porque no pod&#237;a conformarme con el resumen de los t&#237;tulos en espa&#241;ol, aberrantes e incoloros. Aprend&#237; a descifrar el sonido melodioso de su voz, y con ello vino el flagelo de entender a fuerza m&#237;a algunas frases vulgares, la comprensi&#243;n de ciertas palabras a usted me resultaron intolerables. Deplor&#233; aquellos tiempos en que llegaban a m&#237;, atenuadas por pudibundas traducciones; ahora, las recibo como bofetadas. Lo m&#225;s grave del caso es que mi mujer est&#225; dando inquietantes muestras de mal humor. Las alusiones a usted, y a su conducta en la pantalla, son cada vez m&#225;s frecuentes y feroces. &#218;ltimamente ha concentrado sus ataques en la ropa interior y dice que estoy habl&#225;ndole en balde a una mujer sin fondo. Y hablando sinceramente, aqu&#237; entre nosotros &#191;a qu&#233; viene toda esa profusi&#243;n de infames transparencias, ese derroche de &#237;ntimas prendas de tenebroso acetato? Si yo lo &#250;nico que quiero hallar en usted es ese chispita triste y amarga que ayer hab&#237;a en sus ojos&amp;#8230;Pero volvamos a mi mujer. Hace visajes y la imita. Me arremeda a m&#237; tambi&#233;n. Repite burlona algunas de mis quejas m&#225;s lastimeras. &amp;#8220;Los besos que me duelen en Qu&#233; me duras, me est&#225;n ardiendo como quemaduras&amp;#8221;. Dondequiera que estemos se complace en recordarla, dice que debemos afrontar este problema desde un &#225;ngulo puramente racional, con todos los adelantos de la ciencia y echa mano de argumentos absurdos pero contundentes. Alega, nada menos, que usted es irreal y que ella es una mujer concreta. Y a fuerza de demonstr&#225;rmelo est&#225; acabando una por una con mis ilusiones. No s&#233; qu&#233; va a ser de m&#237; si resulta cierto lo que aqu&#237; se rumora, que usted va a venir a filmar una pel&#237;cula y honrar&#225; a nuestro pa&#237;s con su visita. Por amor de Dios, pro lo m&#225;s sagrado, qu&#233;dese en su patria, se&#241;orita. S&#237;, no quiero volver a verla, porque cada vez que la m&#250;sica cede poco a poco y los hechos se van borrando en la pantalla, yo soy un hombre anonadado. Me refiero a la barrera mortal de esas tres letras crueles que ponen fin a la modesta felicidad de mis noches de amor, a dos pesos la luneta. He ido desechando poco a poco el deseo de quedarme a vivir con usted en la pel&#237;cula y ya no muero de pena cuando tengo que salir del cine remolcado por mi mujer que tiene la mala costumbre de ponerse de pie al primer s&#237;ntoma de que el &#250;ltimo rollo se est&#225; acabando. Se&#241;orita, la dejo. No le pido siquiera un aut&#243;grafo, porque si llegara a envi&#225;rmelo yo ser&#237;a capaz de olvidar su traici&#243;n imperdonable. Reciba esta carta como el homenaje final de un esp&#237;ritu arruinado y perd&#243;neme por haberla incluido entre mis sue&#241;os. S&#237;, he so&#241;ado con usted m&#225;s de una noche, y nada tengo que envidiar a esos galanes de ocasi&#243;n que cobran un sueldo por estrecharla en sus brazos y que la seducen con palabras prestadas. Cr&#233;ame sinceramente su servidor. PD: Olvidaba decirle que escribo tras las rejas de la c&#225;rcel. Esta carta no habr&#237;a llegado nunca a sus manos si yo no tuviera el temor de que el mundo le diera noticias err&#243;neas acerca de m&#237;. Porque los peri&#243;dicos, que siempre falsean los hechos, est&#225;n abusando aqu&#237; de este suceso rid&#237;culo: &amp;#8220;Ayer por la noche, un desconocido, tal vez en estado de ebriedad o perturbado de sus facultades mentales, interrumpi&#243; la proyecci&#243;n de Esclavas del Deseo en su punto m&#225;s emocionante, cuando desgarr&#243; la pantalla del Cine Prado al clavar un cuchillo en el pecho de Franciose Arnoul. A pesar de la obscuridad, tres espectadoras vieron c&#243;mo el mani&#225;tico corr&#237;a hacia la actriz con el cuchillo en alto y se pusieron de pie para examinarlo de cerca y poder reconocerlo a la hora de la consignaci&#243;n. Fue f&#225;cil porque el individuo se desplom&#243; una vez consumado el acto&amp;#8221;. S&#233; que es imposible, pero dar&#237;a lo que no tengo con tal de que usted conservara para siempre en su pecho, el recuerdo de esa certera pu&#241;alada.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un profundo viraje de mi esp&#237;ritu, que se resuelve en el prop&#243;sito final de no volver a contarme entre los espectadores de una pel&#237;cula suya. Esta tarde, m&#225;s bien, esta noche, usted me destruy&#243;. Ignoro si le importa saberlo, pero soy un hombre hecho pedazos. &#191;Se da usted cuenta? Soy un aficionado que persigui&#243; su imagen en la pantalla de todos los cines de estreno y de barrio, un cr&#237;tico enamorado que justific&#243; sus peores actuaciones morales y que ahora jura de rodillas separarse para siempre de usted aunque el simple anuncio de Fruto Prohibido haga vacilar su decisi&#243;n. Lo ve usted, sigo siendo un hombre que depende de una sombra enga&#241;osa. Sentado en una c&#243;moda butaca, fui uno de tantos, un ser perdido en la an&#243;nima oscuridad, que de pronto se sinti&#243; atrapado en una tristeza individual, amarga y sin salida. Entonces fui realmente yo, el solitario que sufre y que le escribe. Porque ninguna mano fraterna se ha extendido para estrechar la m&#237;a. Cuando usted destrozaba tranquilamente mi coraz&#243;n en la pantalla, todos se sent&#237;an inflamados y fieles. Hasta hubo en canalla que ri&#243; descaradamente, mientras yo la ve&#237;a desfallecer en brazos de ese gal&#225;n abominable que la condujo a usted al &#250;ltimo extremo de la degradaci&#243;n humana. Y un hombre que pierde de golpe todos sus ideales &#191;no cuenta para nada, se&#241;orita? Dir&#225; usted que soy un so&#241;ador, un exc&#233;ntrico, uno de esos aerolitos que caen sobre la tierra al margen de todo c&#225;lculo. Prescinda usted de cualquiera de sus hip&#243;tesis, el que la est&#225; juzgando soy yo, y h&#225;game el favor de ser m&#225;s responsable de sus actos, y antes de firmar un contrato o de aceptar un compa&#241;ero estelar, piense que un hombre como yo puede contarse entre el p&#250;blico futuro y recibir un golpe mortal. No hablo movido por los celos, pero cr&#233;ame usted: en Esclavas del Deseo fue besada, acariciada y agredida con exceso. No s&#233; si mi memoria exagera, pero en la escena del cabaret no ten&#237;a usted por qu&#233; entreabrir de esa manera sus labios, desatar sus cabellos sobre los hombros y tolerar los procaces ademanes de aquel marinero, que sale bostezando, despu&#233;s de sumergirla en el lecho del desdoro y abandonarla como una embarcaci&#243;n que hace agua. Yo s&#233; que los actores se deben a su p&#250;blico, que pierden en cierto modo su libre albedr&#237;o y que se hallan a la merced de los caprichos de un director perverso; s&#233; tambi&#233;n que est&#225;n obligados a seguir punto por punto todas las deficiencias y las falacias del texto que deben interpretar, pero d&#233;jeme decirle que a todo el mundo le queda, en el peor de los casos, un m&#237;nimo de iniciativa, una brizna de libertad que usted no pudo o no quiso aprovechar. Si se tomara la molestia, usted podr&#237;a alegar en su defensa que desde su primera irrupci&#243;n en el celuloide aparecieron algunos de los rasgos de conducta que ahora le reprocho. Es verdad; y admito avergonzado que ning&#250;n derecho ampara mis querellas. Yo acept&#233; amarla tal como es. Perd&#243;n, tal como cre&#237;a que era. Como todos los desenga&#241;ados, maldigo el d&#237;a en que un&#237; mi vida a su destino cinematogr&#225;fico. Y conste que la acept&#233; toda opaca y principiante, cuando nadie la conoc&#237;a y le dieron aquel papelito de trotacalles con las medias chuecas y los tacones carcomidos, papel que ninguna mujer decente habr&#237;a sido capaz de aceptar. Y sin embargo, yo la perdon&#233;, y en aquella sala indiferente y llena de mugre salud&#233; la aparici&#243;n de una estrella. Yo fui se descubridor, el &#250;nico que supo asomarse a su alma, entonces inmaculada, pese a su bolsa arruinada y a vueltas de carnero. Por lo que m&#225;s quiera en la vida, perd&#243;neme este brusco arrebato. Se le cay&#243; la m&#225;scara, se&#241;orita. Me he dado cuenta de la vileza de su enga&#241;o. Usted no es la criatura de delicias, la paloma fr&#225;gil y tierna a la que yo estaba acostumbrado, la golondrina de inocentes revueltos, el rostro perdido entre gorgueras de encaje que yo so&#241;&#233;, sino una mala mujer hecha y derecha, un despojo de la humanidad, novelera en el peor sentido de la palabra. De ahora en adelante, muy estimada se&#241;orita, usted ir&#225; por su camino y yo por m&#237;o. Ande, ande usted, siga trotando por las calles, que yo ya me ca&#237; como una rata en una alcantarilla. Y conste que lo de se&#241;orita se lo digo porque a pesar de los golpes que me ha dado la vida sigo siendo un caballero. Mi viejita santa me inculc&#243; en lo m&#225;s hondo el guardar siempre las apariencias. Las im&#225;genes se detienen y mi vida tambi&#233;n. As&#237; es que&amp;#8230; se&#241;orita. T&#243;melo usted, si quiere, como una desesperada iron&#237;a. Yo la hab&#237;a visto prodigar besos y recibir caricias en cientos de pel&#237;culas, pero antes, usted no alojaba a su dichoso compa&#241;ero en el esp&#237;ritu. Besaba usted sencillamente como todas las buenas actrices: como se besa a un mu&#241;eco de cart&#243;n. Porque, s&#233;palo usted de una vez por todas, la &#250;nica sensualidad que vale la pena es la que se nos da envuelta en alma, porque el alma envuelve entonces nuestro cuerpo, como la piel de la uva comprime la pulpa, la corteza guarda al zumo. Antes, sus escenas de amor no me alteraban, porque siempre hab&#237;a en usted un rasgo de dignidad profanada, porque percib&#237;a siempre un &#237;ntimo rechazo, una falla en el &#250;ltimo momento que rescataba mi angustia y consolaba mi lamento. Pero en La Rabia en el Cuerpo con los ojos h&#250;medos de amor, usted volvi&#243; hacia m&#237; su rostro verdadero, ese que no quiero ver nunca m&#225;s. Confi&#233;selo de una vez: usted est&#225; realmente enamorada de ese malvado, de ese comiquillo de segunda, &#191;no es cierto? &#191;Se atrever&#237;a a negarlo impunemente? Por lo menos todas las palabras, todas las promesas que le hizo, eran aut&#233;nticas, y cada uno de sus gestos, estaban respaldados en la firme decisi&#243;n de un esp&#237;ritu entregado. &#191;Por qu&#233; ha jugado conmigo como juegan todas? &#191;Por qu&#233; me ha enga&#241;ado usted como enga&#241;an todas las mujeres, a base de m&#225;scaras sucesivas y distintas? &#191;Por qu&#233; no me ense&#241;&#243; desde el principio, de una vez, el rostro desatado que ahora me atormenta? Mi drama es casi metaf&#237;sico y no le encuentro posible desenlace. Estoy solo en la noche de mi desvar&#237;o. Bueno, debo confesar que mi esposa todo lo comprende y que a veces comparte mi consternaci&#243;n. Est&#225;bamos gozando a&#250;n de los deliquios y la dulzura propia de los reci&#233;n casados cuando acudimos inermes a su primera pel&#237;cula. &#191;Todav&#237;a la guarda usted en su memoria? Aqu&#233;lla del buzo atl&#233;tico y est&#250;pido que se fue al fondo del mar, por culpa suya, con todo y escafandra. Yo sal&#237; del cine completamente trastornado, y habr&#237;a sido una vana pretensi&#243;n el ocult&#225;rselo a mi mujer. Ella, por lo dem&#225;s, estuvo completamente de mi parte; y hubo de admitir que sus deshabill&#233;s son realmente espl&#233;ndidos. No tuvo inconveniente en acompa&#241;arme otras seis veces, creyendo de buena fe que la rutina romper&#237;a el encanto. Pero &#161;ay! los cosas fueron empeorando a medida que se estrenaban sus pel&#237;culas. Nuestro presupuesto hogare&#241;o tuvo que sufrir importantes modificaciones a fin de permitirnos frecuentar las pantallas unas tres veces de semana. Est&#225; por dem&#225;s decir que despu&#233;s de cada sesi&#243;n cinematogr&#225;fica pas&#225;bamos el resto de la noche discutiendo. Sin embargo, mi compa&#241;era no se inmutaba. Al fin y al cabo, usted no era m&#225;s que una sombra indefensa, una silueta de dos dimensiones, sujeta a las deficiencias de la luz. Y mi mujer acept&#243; buenamente tener como rival a un fantasma cuyas apariciones pod&#237;an controlarse a voluntad, pero no desaprovechaba la oportunidad de re&#237;rse a costa de usted y de m&#237;. Recuerdo su regocijo aquella noche fatal en que, debido a un desajuste fotoel&#233;ctrico, usted habl&#243; durante diez minutos con voz inhumana, de robot casi, que iba del falsete al bajo profundo &amp;#8230;A prop&#243;sito de su voz, sepa usted que me puse a estudiar el franc&#233;s porque no pod&#237;a conformarme con el resumen de los t&#237;tulos en espa&#241;ol, aberrantes e incoloros. Aprend&#237; a descifrar el sonido melodioso de su voz, y con ello vino el flagelo de entender a fuerza m&#237;a algunas frases vulgares, la comprensi&#243;n de ciertas palabras a usted me resultaron intolerables. Deplor&#233; aquellos tiempos en que llegaban a m&#237;, atenuadas por pudibundas traducciones; ahora, las recibo como bofetadas. Lo m&#225;s grave del caso es que mi mujer est&#225; dando inquietantes muestras de mal humor. Las alusiones a usted, y a su conducta en la pantalla, son cada vez m&#225;s frecuentes y feroces. &#218;ltimamente ha concentrado sus ataques en la ropa interior y dice que estoy habl&#225;ndole en balde a una mujer sin fondo. Y hablando sinceramente, aqu&#237; entre nosotros &#191;a qu&#233; viene toda esa profusi&#243;n de infames transparencias, ese derroche de &#237;ntimas prendas de tenebroso acetato? Si yo lo &#250;nico que quiero hallar en usted es ese chispita triste y amarga que ayer hab&#237;a en sus ojos&amp;#8230;Pero volvamos a mi mujer. Hace visajes y la imita. Me arremeda a m&#237; tambi&#233;n. Repite burlona algunas de mis quejas m&#225;s lastimeras. &amp;#8220;Los besos que me duelen en Qu&#233; me duras, me est&#225;n ardiendo como quemaduras&amp;#8221;. Dondequiera que estemos se complace en recordarla, dice que debemos afrontar este problema desde un &#225;ngulo puramente racional, con todos los adelantos de la ciencia y echa mano de argumentos absurdos pero contundentes. Alega, nada menos, que usted es irreal y que ella es una mujer concreta. Y a fuerza de demonstr&#225;rmelo est&#225; acabando una por una con mis ilusiones. No s&#233; qu&#233; va a ser de m&#237; si resulta cierto lo que aqu&#237; se rumora, que usted va a venir a filmar una pel&#237;cula y honrar&#225; a nuestro pa&#237;s con su visita. Por amor de Dios, pro lo m&#225;s sagrado, qu&#233;dese en su patria, se&#241;orita. S&#237;, no quiero volver a verla, porque cada vez que la m&#250;sica cede poco a poco y los hechos se van borrando en la pantalla, yo soy un hombre anonadado. Me refiero a la barrera mortal de esas tres letras crueles que ponen fin a la modesta felicidad de mis noches de amor, a dos pesos la luneta. He ido desechando poco a poco el deseo de quedarme a vivir con usted en la pel&#237;cula y ya no muero de pena cuando tengo que salir del cine remolcado por mi mujer que tiene la mala costumbre de ponerse de pie al primer s&#237;ntoma de que el &#250;ltimo rollo se est&#225; acabando. Se&#241;orita, la dejo. No le pido siquiera un aut&#243;grafo, porque si llegara a envi&#225;rmelo yo ser&#237;a capaz de olvidar su traici&#243;n imperdonable. Reciba esta carta como el homenaje final de un esp&#237;ritu arruinado y perd&#243;neme por haberla incluido entre mis sue&#241;os. S&#237;, he so&#241;ado con usted m&#225;s de una noche, y nada tengo que envidiar a esos galanes de ocasi&#243;n que cobran un sueldo por estrecharla en sus brazos y que la seducen con palabras prestadas. Cr&#233;ame sinceramente su servidor. PD: Olvidaba decirle que escribo tras las rejas de la c&#225;rcel. Esta carta no habr&#237;a llegado nunca a sus manos si yo no tuviera el temor de que el mundo le diera noticias err&#243;neas acerca de m&#237;. Porque los peri&#243;dicos, que siempre falsean los hechos, est&#225;n abusando aqu&#237; de este suceso rid&#237;culo: &amp;#8220;Ayer por la noche, un desconocido, tal vez en estado de ebriedad o perturbado de sus facultades mentales, interrumpi&#243; la proyecci&#243;n de Esclavas del Deseo en su punto m&#225;s emocionante, cuando desgarr&#243; la pantalla del Cine Prado al clavar un cuchillo en el pecho de Franciose Arnoul. A pesar de la obscuridad, tres espectadoras vieron c&#243;mo el mani&#225;tico corr&#237;a hacia la actriz con el cuchillo en alto y se pusieron de pie para examinarlo de cerca y poder reconocerlo a la hora de la consignaci&#243;n. Fue f&#225;cil porque el individuo se desplom&#243; una vez consumado el acto&amp;#8221;. S&#233; que es imposible, pero dar&#237;a lo que no tengo con tal de que usted conservara para siempre en su pecho, el recuerdo de esa certera pu&#241;alada.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-10-06,25152483</guid>
      <pubDate>Mon, 06 Oct 2008 15:00:53 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/FTF6_qDPMoc/CinePrado.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish podcast, cuentos, audio cuento, audiocuentos, literatura hispanoamericana, literatura mexicana, cine prado, elena poniatowska, luis rojas, rojas spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #034 - Cine Prado</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889403-VEE-034-Cine-Prado</link>
      <description>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</description>
      <itunes:subtitle>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>A short story by Elena Poniatowska Se&#241;orita: A partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr&#237;a ocultarte esta deserci&#243;n, pero call&#225;ndome, ir&#237;a en contra de una integridad personal que jam&#225;s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #034 - Cine Prado", url: "http://spanish-podcast.com/2008/10/07/audio-cine-prado-poniatowska/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-10-06,23889403</guid>
      <pubDate>Mon, 06 Oct 2008 15:00:53 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/FTF6_qDPMoc/CinePrado.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish podcast, cuentos, audio cuento, audiocuentos, literatura hispanoamericana, literatura mexicana, cine prado, elena poniatowska, luis rojas, rojas spanish</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #033 - Continuidad de los parques</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23383242-VEE-033-Continuidad-de-los-parques</link>
      <description>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</description>
      <itunes:subtitle>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-09-22,23383242</guid>
      <pubDate>Mon, 22 Sep 2008 10:08:49 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feeds.feedburner.com/~r/vocespodcast/~5/399969667/VEE033_Continuidad_de_los_parques.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, literatura hispana, audio cuento, audiocuentos, literatura argentina, continuidad de los parques, cortazar, literatura hispanoamericana</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #033 &#8211; Continuidad de los parques</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/25152484-VEE-033-%E2%80%93-Continuidad-de-los-parques</link>
      <description>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuesti&#243;n de aparcer&#237;as, volvi&#243; al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sill&#243;n favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dej&#243; que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los &#250;ltimos cap&#237;tulos. Su memoria reten&#237;a sin esfuerzo los nombres y las im&#225;genes de los protagonistas; la ilusi&#243;n novelesca lo gan&#243; casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando l&#237;nea a l&#237;nea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba c&#243;modamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigar...</description>
      <itunes:subtitle>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuesti&#243;n de aparcer&#237;as, volvi&#243; al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sill&#243;n favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dej&#243; que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los &#250;ltimos cap&#237;tulos. Su memoria reten&#237;a sin esfuerzo los nombres y las im&#225;genes de los protagonistas; la ilusi&#243;n novelesca lo gan&#243; casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando l&#237;nea a l&#237;nea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba c&#243;modamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos segu&#237;an al alcance de la mano, que m&#225;s all&#225; de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la s&#243;rdida disyuntiva de los h&#233;roes, dej&#225;ndose ir hacia las im&#225;genes que se concertaban y adquir&#237;an color y movimiento, fue testigo del &#250;ltimo encuentro en la caba&#241;a del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente resta&#241;aba ella la sangre con sus besos, pero &#233;l rechazaba las caricias, no hab&#237;a venido para repetir las ceremonias de una pasi&#243;n secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El pu&#241;al se entibiaba contra su pecho, y debajo lat&#237;a la libertad agazapada. Un di&#225;logo anhelante corr&#237;a por las p&#225;ginas como un arroyo de serpientes, y se sent&#237;a que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada hab&#237;a sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante ten&#237;a su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrump&#237;a apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados r&#237;gidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la caba&#241;a. Ella deb&#237;a seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta &#233;l se volvi&#243; un instante para verla correr con el pelo suelto. Corri&#243; a su vez, parapet&#225;ndose en los &#225;rboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crep&#250;sculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no deb&#237;an ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estar&#237;a a esa hora, y no estaba. Subi&#243; los tres pelda&#241;os del porche y entr&#243;. Desde la sangre galopando en sus o&#237;dos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, despu&#233;s una galer&#237;a, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitaci&#243;n, nadie en la segunda. La puerta del sal&#243;n, y entonces el pu&#241;al en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sill&#243;n de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sill&#243;n leyendo una novela.</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuesti&#243;n de aparcer&#237;as, volvi&#243; al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sill&#243;n favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dej&#243; que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los &#250;ltimos cap&#237;tulos. Su memoria reten&#237;a sin esfuerzo los nombres y las im&#225;genes de los protagonistas; la ilusi&#243;n novelesca lo gan&#243; casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando l&#237;nea a l&#237;nea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba c&#243;modamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos segu&#237;an al alcance de la mano, que m&#225;s all&#225; de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la s&#243;rdida disyuntiva de los h&#233;roes, dej&#225;ndose ir hacia las im&#225;genes que se concertaban y adquir&#237;an color y movimiento, fue testigo del &#250;ltimo encuentro en la caba&#241;a del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente resta&#241;aba ella la sangre con sus besos, pero &#233;l rechazaba las caricias, no hab&#237;a venido para repetir las ceremonias de una pasi&#243;n secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El pu&#241;al se entibiaba contra su pecho, y debajo lat&#237;a la libertad agazapada. Un di&#225;logo anhelante corr&#237;a por las p&#225;ginas como un arroyo de serpientes, y se sent&#237;a que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada hab&#237;a sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante ten&#237;a su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrump&#237;a apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados r&#237;gidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la caba&#241;a. Ella deb&#237;a seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta &#233;l se volvi&#243; un instante para verla correr con el pelo suelto. Corri&#243; a su vez, parapet&#225;ndose en los &#225;rboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crep&#250;sculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no deb&#237;an ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estar&#237;a a esa hora, y no estaba. Subi&#243; los tres pelda&#241;os del porche y entr&#243;. Desde la sangre galopando en sus o&#237;dos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, despu&#233;s una galer&#237;a, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitaci&#243;n, nadie en la segunda. La puerta del sal&#243;n, y entonces el pu&#241;al en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sill&#243;n de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sill&#243;n leyendo una novela.</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-09-22,25152484</guid>
      <pubDate>Mon, 22 Sep 2008 10:08:49 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE033_Continuidad_de_los_parques.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, literatura hispana, audio cuento, audiocuentos, literatura argentina, continuidad de los parques, cortazar, literatura hispanoamericana</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #033 - Continuidad de los parques</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23889404-VEE-033-Continuidad-de-los-parques</link>
      <description>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</description>
      <itunes:subtitle>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>By Julio Cort&#225;zar Hab&#237;a empezado a leer la novela unos d&#237;as antes. La abandon&#243; por negocios urgentes, volvi&#243; a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, despu&#233;s de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una [...]SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #033 - Continuidad de los parques", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/22/vee-033-continuidad-de-los-parques/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-09-22,23889404</guid>
      <pubDate>Mon, 22 Sep 2008 10:08:49 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://feedproxy.google.com/~r/vocespodcast/~5/NorIP8cJH58/VEE033_Continuidad_de_los_parques.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, literatura hispana, audio cuento, audiocuentos, literatura argentina, continuidad de los parques, cortazar, literatura hispanoamericana</itunes:keywords>
    </item>
    <item>
      <title>VEE #032 - Where to Study Spanish</title>
      <link>http://odeo.com/episodes/23347029-VEE-032-Where-to-Study-Spanish</link>
      <description>Jeffrey Hayes of the Language Travel Company talks about where to go to study Spanish and the pros and cons of some destinations. Jeffrey also wrote an article on this topic for this blog called &amp;#8220;Spanish Immersion Programs: 5 Destinations.&amp;#8221; SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #032 - Where to Study Spanish", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/14/vee-032-where-to-study-spanish/" });</description>
      <itunes:subtitle>Jeffrey Hayes of the Language Travel Company talks about where to go to study Spanish and the pros and cons of some destinations. Jeffrey also wrote an article on this topic for this blog called &amp;#8220;Spanish Immersion Programs: 5 Destinations.&amp;#8221; SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #032 - Where to Study Spanish", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/14/vee-032-where-to-study-spanish/" });</itunes:subtitle>
      <itunes:summary>Jeffrey Hayes of the Language Travel Company talks about where to go to study Spanish and the pros and cons of some destinations. Jeffrey also wrote an article on this topic for this blog called &amp;#8220;Spanish Immersion Programs: 5 Destinations.&amp;#8221; SHARETHIS.addEntry({ title: "VEE #032 - Where to Study Spanish", url: "http://spanish-podcast.com/2008/09/14/vee-032-where-to-study-spanish/" });</itunes:summary>
      <guid isPermaLink="false">tag:odeo.com,2008-09-14,23347029</guid>
      <pubDate>Sun, 14 Sep 2008 07:59:12 -0700</pubDate>
      <itunes:explicit>no</itunes:explicit>
      <enclosure type="audio/mpeg" url="http://media.libsyn.com/media/vocesenespanol/VEE032-Where_to_Study_Spanish.mp3"/>
      <itunes:author>Voices en Espa&#241;ol &#187; Podcasts</itunes:author>
      <itunes:keywords>podcasts, spanish, bilingual, learn spanish, language immersion, spanish immersion, language travel, study spanish, where to study spanish</itunes:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
